SARNATH: ¿COSMOVISIÓN ANDINA AL OTRO LADO DEL PLANETA?

El autor, en la entrada al sitio sagrado de Sarnath. Al fondo, la estatua de pie de Buda

Su sólo nombre ya era para mí un imán antes de viajar a la India. No sé, sigo pensando que su cacofonía tiene reminiscencias que me recuerdan a los parajes mitológicos de “El Tony” y “Fantasía”, aquellas revistas de historietas (perdón, “comics”) de mi infancia y adolescencia. Sarnath, nombre perfecto para una ciudadela que viera pasar el rostro sombrío de Nippur de Lasgash, Dago o Gilgamesh, el Inmortal. Acudo aquí a la nostálgica memoria de compatriotas que seguramente peinarán canas (de haberlas conservado) y a la generosa displicencia de lectores no argentinos o “sub 50” que tendrán que googlear esos nombres para saber de qué va la cosa.

Pero tengo más de cincuenta, y peino canas (bah, allí donde queda algo) así que llegué al lugar hechizado por el nombre. Y no me defraudó.

Crónica breve e inevitablemente insìpida. Sarnath es el lugar donde el Buda icónico (Siddharta Gautama) predicó a cinco primeros discípulos. Surge allí el camino del Dharma budista y la primera Shanga. Durante varios meses, Siddharta –otra reminiscencia adolescente; desde la brumosa adolescencia aquellas lecturas de Herman Hesse aún

El árbol brotado de un gajo de aquél bajo el cuál recibiera la Iluminaciòn

influyen haciendo que así prefiera llamarlo, aunque ése fuera otro “Siddharta”- vivió allí, completando la reflexiòn del Conocimiento recibido en su Iluminaciòn bajo un árbol de ficus en Gaya, desde donde peregrinó hasta esta regiòn del estado de Uthar-Pradesh. Como escribí, allí reunió a sus cinco primeros discípulos por lo que, de hecho, Sarnath es la verdadera cuna del Budismo mundial, siendo hoy un sitio de especial significancia y peregrinación, especialmente de monjes budistas tibetanos. Para quien decida acercarse, un dato que puede parecer menor pero sé algunos lectores apreciarán: en sus calles es posible encontrar los mejores cuencos tibetanos, aquellos legendarios de siete metales, en muchos casos de decenas de años o más de un siglo de antigüedad, obviamente hechos a mano y de sonido inimitable. Lo cuento porque pude comprar uno, y el secreto es sencillo. Como dije, muchos monjes tibetanos llegan en peregrinación. Dado su modo frugal de vida, sus posesiones (y recursos financieros) son mínimos, por lo que es común que suelan vender sus objetos personales para reunir algunas rupias más para el viaje de regreso. Entre esas

Un loto

cosas, sus propios cuencos, que suelen traer desde sus monasterios en Nepal, Tibet o Birmania. Cuencos que, a su vez, recibieron de sucesivas generaciones de monjes previos. Entonces los avispados comerciantes locales simplemente los obtienen casi sin regatear y obtienen pingües ganancias en su reventa, aunque el precio que suele pagar el visitante es francamente ridículo. Así se hace uno con uno de esos cuencos, observando en su superficie repujada a golpes, en las estrías oscuras de su superficie, en los reflejos tornasolados de la mezcla de metales, el derrotero de distancias y de años que ha recorrido, preguntándose uno qué historias habrá contemplado…

Llegando al monasterio y la stupa

Unos doscientos años después de la muerte de Siddharta (de “dormirse en el Nirvana”, al decir budista), y digo “unos” porque aún se discute la fecha en que vivió el mismo (aunque las enciclopedias suelen ubicarlo allá por el siglo V A.C, se ha descubierto un monasterio en Nepal que es de ese siglo, monasterio budista obvio, con lo cual, necesariamente, la fecha de su líder espiritual hay que retraerla cuando menos un siglo o dos antes), un rey indio, Asoka, se convierte a esta filosofía y propicia la creación de monasterios y “stupas”. La “stupa” es una construcciòn en forma de campana, de tamaño variable y que indica lugares de significado espiritual (me resisto a escribir “religioso”, habida cuenta que el Budismo no es una religión). En su interior –algunas- tienen “reliquias” de Siddharta (se dice que unas pocas, como la de Sarnath, partes de sus túnicas o elementos personales.). En todas las demás, reproducciones del Buda sentado en posición de loto. Y de hecho en esta, la más grande de toda la India con sus treinta metros de altura, también hay –dicen los arqueólogos; no es accesible al visitante- una imagen del mismo en su interior. De hecho, los entusiastas de los antiguos astronautas presuntamente extraterrestres han arriesgado la teoría que esas “campanas” con un sujeto sentado en su interior se parecería mucho a un OVNI. Hipótesis arriesgada porque, después de todo, es la “proyecciòn” de la imagen cultural propia de nuestra época –una “nave espacial”- para interpretar un ícono metafísico de más de dos mil años de antigüedad. Pero quién es uno para afirmar lo contrario…

La stupa

Bien, el tema es que Asoka se entusiasmó tanto con el incipiente Budismo que, como decía, mandó construir una stupa aquí, un monasterio allá. Y en algunos lugares –como éste- todo junto, stupa y monasterio. Y no conforme, que la stupa fuera realmente monumental. Durante por lo menos un millar de años existiò este monasterio y Sarnath se constituyó en un lugar de peregrinación creciente. Incidentalmente, se afirma que así como en el lugar donde predicó Asoka hizo trasplantar un gajo del árbol debajo del cual recibiera la iluminación (el árbol, descendiente de aquél ancestral, aún existe, y me gratificaron obsequiándome una hoja caída del mismo, que conservo con afecto) , Siddharta se desplazaba algo como un kilómetro para descansar y comer frugalmente. El rincòn que habría llamado su “hogar”, allí donde se levantaría la stupa.

Los tiempos pasaron, los reyes también y en 1794 un rajá sikh –nada budista, evidentemente- desmanteló buena parte del monasterio para sus propias edificaciones. Lo que quedó es la totalidad de la construcciòn original pero hasta unos sesenta centímetros de altura. Empero, la perspectiva sigue siendo impresionante.

Los pilares con las instrucciones del rey Asoka

Allá donde predicara, a pocos metros, hace unos pocos años se levantó lo que es la estatua de Buda de pie de mayor altura en el mundo: treinta y tres metros, en medio de un jardín paradisíaco con fuentes de agua rebosantes de lotos. La estatua es copia fiel de la original que los talibanes dinamitaran en Afganistán en su furia demencial.

Allí están todavía los tres pilares donde Asoka, hace dos mil quinientos años, ordenó grabar en sánscrito original las instrucciones que dieron origen al templo. Allí se distinguen las habitaciones de los monjes, los patios para los devotos, los depósitos de suministros, los templetes secundarios….

Y allí están, también, los pilares devocionales. ¿Qué son éstos?. Columnatas de no más de un metro veinte de altura, sobre cuya parte superior se encuentran grabadas figuras que tuvieron en su momento valor simbólico, religioso, propiciatorio. Es interesante destacar que si bien fueron parte del monasterio y contemporáneas a su edificación, no forman parte de la liturgia budista, ya que su funciòn era llenarse las mismas –están grabadas en bajorrelieve, con unos tres centímetros de profundidad- de manteca y aceite y encenderlas con fuego en las noches para que “pudieran ser divisada por los dioses”. Con gran inteligencia, los monjes permitían que el pueblo también pudiera realizar allí ceremonias de sus propias creencias religiosas a la par de acercarse al conocimiento budista.

Los pilares devocionales

Así que me encontraba en una tarde maravillosa –maravillosa por el clima, maravillosa porque Sarnath, el pueblo, parece estar fuera de las fronteras de la India por su limpieza y orden, maravillosa, en definitiva, por estar donde quería estar- anotando, fotografiando, observando, cuando una figura, en uno de estos pilares, me galvanizó.

Era una Chakana.

Si ustedes están leyendo esta nota, supongo que es innecesario explicar lo que es una chakana. Pero, por las dudas, para definirla pobremente diremos que es la representación, en la cosmovisión andina, de los tres planos del Mundo Por Arriba y los tres planos del Mundo Por Debajo. Del “Cielo” y del “inframundo”, aunque estos términos tienen una connotación judeocristiana fuera de lugar pero sirvan de referencia. En fin, que la cosa no es aquí hace un análisis semiótico del símbolo sino plantear una pregunta sin respuesta: ¿Qué diablos hacía allí?.

La Chakana

Cuando salía del sitio arqueológico me acerqué a los empleados del lugar, inevitablemente sonrientes y explícitamente amables como todo indio, consultándoles sobre su significado. Fueron quienes me dieron la explicación sobre su uso que ya les anticipé, aunque no tenían la menor idea de qué era una Chakana y –mucho menos- el porqué de su presencia allí.

Especulemos.

Los estudiosos indios reclaman para su civilización un origen –presumiblemente dravídico y en el sur del país- alrededor del 8.000 A.C. Por otro lado, los estudiosos prudentemente académicos de todo el mundo fijan para las culturas andinas, en el mejor de los casos, una organización social circa el 4.000 A.C, con el surgimiento de Caral, sobre el que ya he hablado, a unos doscientos kilómetros de Lima. No sabemos cuándo aparece la Chakana en la India (de hecho, no he encontrado registro que esté presente en algún otro lugar de ese país) pero si se tratara de una “competencia de edades”, la historias “oficial” de la India, al ser  anterior a la americana, sería el punto de apoyo de quienes en estos días, cuando compartí esta “observación” (no me atrevería a llamarla “descubrimiento”) sostenían que esto demostraba que cierto Conocimiento viajó de la India a América. Ciertos estudios míos sobre la práctica de “asanas”, evidencias de un “yoga americano”, hallazgo de estatuillas con fuertes rasgos asiáticos ya habían apuntado en esa direcciòn. Así, el símbolo de la Chakana podría haber nacido en la India y emigrado a América.

Pero…

El Buda de pie, el más alto del mundo y réplica de la que los talibanes destruyeran en Afganistán

Si así hubiera sido, ¿no sería lógico que dicha Chakana hubiera aparecido en muchos otros lugares de la India también si es que ese territorio era, después de todo, su cuna?. ¿Qué pasa si la cosa hubiera sido al revés, es decir, de América emigrado a la India?. ¿No explicaría ello la presencia meramente circunstancial de una Chakana en el subcontinente oriental?. Y ello sin acudir al argumento de la posibilidad de culturas andinas muy anteriores a Caral. Soy de los que piensan que Posnansky, con sus 17.000 años asignados a Tiwanaku, no estaba quizás tan errado…

Sin embargo, otra es la hipótesis que me agrada. Pensando, precisamente, en la “casi” simultaneidad de la “explosiòn cultural” en todo ese mundo arcaico. La discusión si la civilización india tiene 10.000 años y la americana 8.000 (y la egipcia, y la china, y…) es bizantina. En las brumas de esos tiempos y en el desplazamiento permanente de las “líneas de tiempo” a tenor de sucesivos descubrimientos, tengo la percepción de una casi simultaneidad. Y es cuando pienso, entonces, en Sabiduría descendiendo a los planos mundanos, precisamente, de manera simultánea. Conocimiento quizás canalizado por antiguos Avatares, o adquisición kármica de una Humanidad que mereciò estar en ese punto de salto cuántico, manifestada, codificada en símbolos. La Chakana es uno de ellos.

Tantas preguntas, una más sin respuesta. O quizás sí alguien la tuviera. Cuando me alejaba del lugar, intuí las figuras de Nippur, Dago y Gilgamesh desandando el camino hacia el Sol poniente, al parecer enfrascados en amena charla. Hasta llegó a mí el eco de alguna risotada, inesperada en personaes de historial tan duro. Ajustando mi quizás centenario cuenco tibetano en mi morral, apuré el paso.

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¿El matrimonio de María Magdalena y Jesús, según una visiòn indígena?

La pintura en cuestiòn

La pintura en cuestiòn

Fue durante nuestra primera visita a Lima (Perú). Apasionado amateur por la Historia -todas y de cualquier parte- el mágico casco histórico de la colonial ciudad no podía quedar fuera de mis inquietudes. Y fue así que recorriendo sitios consignados turísticamente (pero con ojo avizor de viajero, que no es lo mismo), reparé en esto.

En el convento de San Francisco (de recónditos tesoros fuera del alcance de nosotros los legos; eso me inspira su mágica biblioteca), se encuentra este lienzo del siglo XVII. Gigantesco, quizás unos cuatro metros de ancho por dos de alto. Se discute su autoría: algunos historiadores lo adjudican al pintor Diego de la Puente. La escuela cuzqueña de arte pictórico no sólo surgiò con fuerza en tiempos de la conquista sino se sostiene hasta hoy en día -los peruanos tienen el arte en el alma- y aquí, en ésta, se ven algunos elementos de tinte localista y que exporesa ese “cristal” con que la Escuela Cuzqueña dotó a sus creaciones, por ejemplo, lo que se sirve para comer (al centro): es un “cuy” gran roedor que aún hoy es un plato apetecido.

bibliotecaPero fue cuando dejaba pasear la vista en esos detalles tan únicos cuando algo me galvanizó. Obsérvese al “discípulo”, inmediatamente a la derecha de Jesús, inclinado sobre su pecho: los rasgos extremadamente femeninos -en el original, que no se permite fotografiar de cerca y de hecho, ésta es una copia subrepticia, son claramente visibles sus labios pintados- hacen pensar fuertemente en, obvio, una mujer. Quién, sino, la de Magdala.

ANCESTROS, CIENCIA Y RELIGIÓN

 
mayas-b11Es reiterativo (al punto que se aplica a numerosos horizontes culturales de la antigüedad con igual liviandad) acudir al argumento que estos ancestros eran supersticiosos, crédulos, ingenuos, casi esclavos de sus miedos irracionales. Ahora bien; estamos hablando de pueblos que realizaron maravillas arquitectónicas, algunas de las cuales serían difícilmente imitables en la actualidad. Que realizaron complicadísimos cálculos matemáticos y astronómicos, aún más difíciles si se atiende que no contaban con instrumental adecuado, sin medra de su exactitud. Que practicaron operaciones quirúrgicas finísimas y de alta complejidad: extirpación de tumores, cataratas, etc. Todos estos casos son prueba contundente de una sola cosa: gran inteligencia. Pensamiento analítico, racional, crítico. Científico, en síntesis. Bien, pero a esos mismos genios les tratamos luego de poco más que imbéciles a la hora de creerles sujetos a creencias “pueriles”. Lo que estamos diciendo es que eran “inteligentes” en términos técnicos y tontos en términos “religiosos”. ¿Es esto sensato?.
Yo creo que no. Que verlos de esa manera no es más que una extrapolación del condicionamiento cultural vigente hasta el siglo pasado que decía “cuanto más antiguo es el hombre, menos inteligente”. La inteligencia (no la “cultura”, o la información acumulada) se basa en el (correcto) uso de funciones lógicas, racionales, analíticas, de nuestro cerebro. Que, como sabemos, es el mismo hoy que el que era en ese entonces.
Así que los veo como capaces de cuestionamientos religiosos o espirituales, también. No dudo que habría permeables a los temores seudo religiosos. ¿No los hay en abundancia, hoy, acaso?. Que había fanáticos. (¿estamos libres de ellos, hoy?). Pero estoy seguro que habría, muchos, que se harían preguntas. Que cuestionarían. Que, incluso, se rebelarían.
Así que concluyo que el estereotipo de ancestros crédulos manipulados por una casta de hábiles sacerdotes me parece no sólo una simplificación absurda. Me parece una falta de respeto a su inteligencia (que no tiene nada que ver con su ubicación en la “escala social”, fuera la que fuese entonces)

FORMACIÓN DE GUÍAS DE TEMAZCAL en Capilla del Monte (Cba, Arg.)

FORMACIÓN DE GUÍAS DE TEMAZCAL en Capilla del Monte (Cba, Arg.)

12, 13 y 14 de setiembre de 2015

Organiza: Agrupaciòn Difusora de Sabiduría Ancestral “CASA DEL CÓNDOR”
Dicta: Temachtiani (Consejero) Gustavo Fernández​

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En el predio llamado “Pueblo Encanto”, al pie del Uritorco y en un marco de ensueño, llevaremos adelante ésta, la Formaciòn nº 14 de Guías de Temazcales generado por nuestra Instituciòn que, como es de público conocimiento, desde hace años difunde esta Medicina y el Saber Ancestral en toda Argentina, Sur y Centroamérica y Europa.
El Temario a contemplarse en este verdadero Retiro Espiritual de 3 días incluye:
–Definición de “temazcal”
–Diferentes tipos: Terapéutico. Guerrero. Místico. Lunar. Solar. Social o de reflexiòn. Personalizado.
– El “inipi”. Provisorio y permanente.
– Construcciòn del inipi provisorio.
– Las “abuelitas”.
– El Abuelo Fuego. Preparaciòn. Consagraciòn. Cuidados.
– El “té de las abuelitas”
– Precauciones y consideraciones.
– Sahumados y “limpias”
– Tipos de meditaciòn. Por Etapas de Vida. Por “Cuecueyos” (centros energéticos). Por Rumbos.
– La “Huehuetlatolli” (Palabra de los Ancestros)
–Cuicatl (Cantos)
– Regulaciòn de la temperatura.
– La sanación chamánica en el temascal.
– Limpieza espiritual tolteca
– Limpieza con fuego
– Limpieza con tabaco
– Preparaciòn y Ceremonia de “Rezos”
– Nociones de Toltequidad. Toltecayotl e Inkaltonal.

Se realizarán 3 Temazcales (dos terapéuticos y uno Guerrero). Se entregarán Manual y Diploma.

Actividades en nuestro “kallihuey” (Literalmente “Casa Grande” en náhuatl, sitio fundacional de “Casa del Cóndor”) e instalaciones donde nos alojaremos

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cabac3b1asINCLUYE:
– Dictado de la Formaciòn
– Alojamiento tres noches en cabaña
– Cuatro desayunos.
– Tres comidas
– Recepciòn en terminal de buses
– Material de trabajo
– Manual
– Diploma

NO INCLUYE:
– Traslado hacia y desde Capilla del Monte
– Otras comidas

Arancel total: $ 5.200 (cinco mil doscientos pesos)

Cierre de inscripciòn: 1 de setiembre.
Inscripciòn: abonando el 50 % del total a esta cuenta:
Cuenta Banco Nación:
Caja de Ahorro
Alberto Enrique Marzo
C.AH.: 2650-3907270516
CBU: 01103906 – 30039072705165
CUIL: 20-21512438/0

EXTERIOR:
Por Western Union a:
Apellido: Fernández
Nombres: Gustavo Mario
Domicilio: Alem 337, Paraná, Entre Ríos, Argentina

enviando un mail con datos de transferencia a: caintegral@yahoo.com.ar , a partir de lo cual se le irán dando detalles organizativos.
Toda consulta es bienvenida a: caintegral@yahoo.com.ar
Ometeotl In’lakesh!
Kalpulli y Temazcal “Casa del Cóndor”
Movimiento Chamánico
http://www.movimientochamanico.com.ar

EL HÁBITO NO HACE AL MONJE Y LA PLUMA NO HACE AL CHAMÁN

chaman2vu6Las correrías de dos mexicanos por tierras argentinas realizando “ceremonias” donde el objetivo es darle un “nombre indígena” a los alumnos, previo pago de estipendio, me llevaron a reflexionar sobre la frivolidad de algunas aspiraciones narcisistas disfrazadas de Chamanismo. Porque tiene más que ver con algunas ínfulas de protagonismo, más que con la búsqueda espiritual, el disfraz con que algunos buscan disimular sus apariencias.
Porque ciertamente, no es otra cosa el creer que porque te dan un nombre de connotaciones ancestrales estarás un paso más cerca de encontrar verdades –o alcanzar la sabiduría- que si continúas orgulloso/a de tu nombre de pila. Ya perdí la cuenta el número de veces que –por ejemplo, en ese “atanor” que es el Temazcal (y no sólo por la temperatura)- practicantes con aspiraciones de chamanes, que ingresan con su “bolsa chamánica” de siempre desconocido contenido y, según cuentan, objetos de poder legados por sus Ancestros o por el Maestro que los “iniciara”, y de la que no se han separado en todo el día, remitiéndose a ella como ídolos dadores de conocimiento por el mero hecho de estar abrazado a la misma en todo momento, salen disparados, confundidos y sacudidos por la experiencia abandonando como Pulgarcitos todo lo que entraron al inipi, recordando que los árabes enseñaban aquello de “lo único importante en la vida es lo que una persona puede salvar consigo mismo en un naufragio”. Quizás y espero, habiendo aprendido que es la manera en que se remontan las experiencias (las de un temazcal y las de la vida) y no los coloridos objetos que se exhiban lo que hablan del verdadero Camino recorrido.

Ah, y el nombre… Pasa seguido. Alguien que se me presenta –no podía ser de otra forma- con una frase estereotipada del tipo “Soy-Chocholisti-Humapuchtli-pero-mis –padres-eligieron-que-en-este-plano-me-llamara-Juan-Pérez”. Dicho, claro, en posición hierática y voz de barítono. No muy distante del “maestro chamán” que se presenta como más chamán si porta poncho, túnica y cinta con pluma. Y frente a un público que está convencido que se es más chamán si se tiene la piel cetrina, cabello largo, preferentemente oscuro, y pasaporte amerindio. Sin comprender que esto es una forma de “racismo al revés”, que supone el conocimiento asociado al aspecto, la vestimenta, la identidad racial y, por extensión, excluye de ese conocimiento a quien no vista y luzca de la misma forma.
Y también, aquellos que insisten en querer una “experiencia mística” con “plantas sagradas” (ayahuasca, peyote, San Pedro…) como necesaria e imprescindible vía de acceso a las percepciones sutiles. Que no está mal como experiencia, pero proponerlo como condiciòn única y excluyente es disfrazar de espiritualidad el esnobismo de drogarse un poco y tener algo de lo que alardear en reuniones sociales.

El verdadero Camino, la verdadera Búsqueda, tal vez vaya por otros andariveles. El de probarse y foguearse en la vida cotidiana, el ejercicio de la Voluntad y la solidaridad. El de enfrentar los miedos y las propias miserias para ser chamán de uno mismo, antes que de los demás. Porque un verdadero “hombre-medicina” o “mujer-medicina” comprobará en sí mismo, primero, aquello que comparta luego con los demás. Y que, sin duda, será algo, mucho más, que la venta de un “packaging”.

Ah, por cierto. Tochtli Huitzilopochtli, para servirles 🙂

Imágenes de nuestro Taller de Chamanismo Andino

Con la asistencia de una quincena de hermanos yhermanas de Camino, realizamos este pasado 14 de setiembre nuestro Taller de Chamanismo andino en la sede de la Agrupaciòn Difusora de Sabiduría Ancestral “Casa del Cóndor”, aquí en Paraná, Entre Ríos, Argentina. Les presentamos algunas imágenes, al azar, de la preparaciòn de la ofrenda a la Pachamama, el ritual del baño de “Florecimiento”, parte de la instrucciòn y todo terminò fantásticamente con un temazcal dedicado a los Cuatro Elementos. Gracias a cada participante, a los que apoyaron a la distancia aún no pudiendo asistir, a los hermanos de Tradiciòn de “Casa del cóndor” y al Universo, por ponernos en este lugar.

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Taller de Chamanismo Andino en Paraná

Estimados amigos:

Les invitamos a disfrutar esta experiencia:

Taller de Chamanismo Andino

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Temario:

– Florecimiento (técnica de armonización y atracción afectiva)
– Sellado de manos (apertura de caminos para todo emprendimiento)
– Trabajos y Ofrendas a la Pachamama
– Sanaciones con Semillas
– Preparaciòn de la propia Mesa de Ofrenda y Despacho a la Pachamama
– Humitos curativos

Cada participante recibirá las “Bendiciones del Cielo y la Tierra”, armonizaciòn de sus chakras con las “llanka cuyás” (“piedras de sanación”) en forma individual.

Finalizaremos con un Temazcal (no obligatorio).

La actividad se llevará a cabo en la sede de nuestra Agrupación Difusora de Sabiduría Ancestral “Casa del Cóndor”, calle Sauce Montrull 2397, Paraná, Entre Ríos, el domingo 14 de setiembre de 2014, de 10 a 19 hs. La participación en el taller NO obliga a la participaciòn en el Temazcal, y vicevera. Éste (el Temazcal) se realizará a las 17 hs.
Asistentes al Taller recibirán Apuntes, Diploma y el almuerzo de ese día. Quienes provengan de otras localidades pueden gestionar por nuestro intermedio alojamiento en la ciudad.

Arancel: $ 600 (sin Temazcal, el mismo tiene una contribución de $ 120)

Vacantes limitadas. Reserva con el 50 % ANTES del 8 de setiembre.
Forma de pago:

Mediante depósito en:
Banco de la Nación Argentina
Caja de Ahorro Nº 2650-3907270516 (Sr. Alberto Enrique Marzo)
Transferencia electrónica:
CBU: 01103906 – 30039072705165
CUIL: 20-21512438/0
(notificar por este medio, junto con sus datos personales, el número de depósito).

Informes:

casadelcondorlatinoamerica@gmail.com
Celular: 3434712890 (Sra Cristina)

Saludos cordiales

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casadelcondorlatinoamerica@gmail.com

El día de la Pachamama y el poder de la ofrenda

ofrenda Hoy, primero de agosto, se extiende por buena parte del orbe la aplaudible costumbre de rendir homenaje a la Pachamama. Teofanía ancestral, encuentra, felizmente, el eco aplaudible de las nuevas generaciones que vuelven la mirada sobre el hombro de la Historia en busca de algunas respuestas. Eso, mientras el Poder en las Sombras de siempre no se apañe en desvalorizar su devociòn, marketineándolo con estrategias de aggiornamiento cultural. Así, sirva también esta nota de advertencia, si se quiere, a los preservadores de la Sabiduría Ancestral, sabedores que el “poder” de una costumbre deviene, precisamente, de su fidelidad a las fuentes.

En otro lugar -que no amerita redundar aquí- señalé que aquellos bienintencionados que critican a iglesias, religiones, cultos, su necesidad de “evolucionar” y “adaptarse” olvidan que las creencias reposan sobre Tradiciones ancestrales. Y la fuerza de la Tradición reside, precisamente, en su imperturbabilidad al paso del tiempo  y las culturas. Estemos de acuerdo con ellas o no, es de su cohesión monolítica de donde dimana, precisamente, su fortaleza. Por esa misma razón, toda “actualización” le quita el espíritu de su Entelequia, su Poder Arquetípico impregnado a través de los siglos en el espíritu de sus seguidores.

Pero en tanto ello no ocurra, las antiguas tradiciones conservaran su poder que trasciende la habitualmente limitada comprensiòn de algunos seguidores y la más aún limitada de la opiniòn pública, frívola, cosmopolita y “progre”, que ve en ella una nota de color folklórico, un querible recuerdo generacional o el fósil antropológico de sociedades pasadas.

Y la Pachamama es otra cosa.

Genéricamente, se la identifica con el “espíritu de la Madre Tierra”. No puedo dejar aquí de recordar las palabras que -casualmente- hace un par de horas me escribiera el amigo Martín Pérez Arriarán, escritor vasco, sobre el comentario que le hiciera el arqueólogo Fernando Astrada respecto a comprender que Gaia es el cuerpo de una Mente (“Noósfera”) y un Espíritu (“Pachamama”) lúcida identificaciòn que pone en contexto aquello de lo que vamos a hablar. Porque, efectivamente, la asociaciòn de Pachamama con la idea de una Madre Tierra es tardía; originalmente, el término trascendía (aunque incluia) ese significado.

En efecto, Pachamama es espíritu como reflejo microcósmico del Todo Macrocósmico, encerrando los tres niveles de la Realidad: Hanan Pacha (pobremente asociado a la idea de “cielo”), Kay Pacha (“tierra”) y Uku Pacha (“mundo subterráneo”) pero esta categorizaciòn es producto de la ceguera intelectual de los frailes españoles de la Conquista que no comprendían la idea trascendente. Porque representando esa cosa de la naturaleza humana que se significa con la imagen de un árbol cuya copa toca los cielos y cuyas raíces se hunden profundamente en la tierra, Pachamama o, mejor aún, sus tres niveles, se asocian al Yo, Superyo y Ello, y tambén al Inconsciente, Consciente y Metaconsciente (término este último un tanto ersatz que define el psiquismo humano trascendiendo su limitaciòn física y espaciotemporal para fundirse con la Naturaleza o, Astrada dixit, crear el entramado noosférico).

Hasta aquí, esto no trascendería si se quiere la mera curiosidad intelectual si no fuera que tiene -y ha tenido históricamente- repercusiones pragmáticas muy concretas, y que se expresan a través de las “ofrendas”, “mesas”, “pagos” o “despachos”. Una vez más, quienes vean en esos rituales la supervivencia de prácticas paganas carentes de sentido (como si las religiones modernas, por el mero hecho de serlas, sí lo tuvieran) o devociones supersticiosas se equivocan de medio en medio. Porque la “ofrenda” (usaremos genéricamente esta expresión) es expresar en el plano denso de lo material los deseos, aspiraciones y esperanzas del sutil plano mental y emocional. Es, por tanto, símbolo. Y en cuanto símbolo, tiene una enorme energía asociada a su manifestaciòn citamos una vez más al doctor Norberto Litvinoff, ex Presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina, que supo escribir “el símbolo es una máquina psicológica generadora de energía”). O, si se quiere y para los estudiosos de la Parapsicología, es un “punto de anclaje”.  Y la preparaciòn de la “ofrenda” tiene dos emergentes significativos:

– Desde un abordaje propio de la Psicología Jungiana, señalemos que el “ofrendador” se expresa simbólicamente a través de la Ofrenda. Es, por tanto, la expresiòn de su metalenguaje.  Y así como en Arteterapia podemos analizar y orientar a quien trabaja con la misma para explorar sus recursos inconscientes, a través del manejo de la ofrenda podemos de una manera analítico-intuitiva, “leer” lo inconsciente de la persona y orientarla a expresar otros contenidos emocionales de forma sanadora.

– Y continuando con esa línea de aproximaciòn, el “ofrendador” expresa un Arquetipo poco explorado: el del Dador. Desde el “Dador de Vida”, omnipotente y omnipresente en las culturas ancestrales, hasta la necesidad, en algunos compulsiva, de cada uno de nosotros de “dar”, nuestro “yo ofrendador” es imanente y si no se expresa, si no se manifiesta, genera angustia, sensaciòn de fracaso, vacío existencial.

Finalmente, la fecha, invariable al paso de los años, que más allá de connotaciones astrológicas disciplina la ritualizaciòn, que es ayuda para disciplinar el espíritu.

Celebremos, entonces, el día de la Pachamama. Y permitámonos ofrendar, hoy y siempre. Y Gaia nos responderá con afecto.

CENTROS ENERGÉTICOS HUMANOS EN LA COSMOPERCEPCIÓN ANDINA

Con el maestro Isidro Callorumán

Con el maestro Isidro Callorumán

Durante mi último periplo por tierras cusqueñas tuve ocasiòn de iniciarme en el aprendizaje de algunas técnicas ancestrales de la mano del “paco” (maestro) y “Pampa Misayoc” (“aquél que habla con las montañas y el agua”) Isidro Callorumán. Fue tomar notas, casi frenéticamente, con inquietud si se quiere de antropólogo, ya que Isidro, residente en Asanguate, una localidad a tres horas de auto de Cusco más dos horas a pie dentro de la montaña, pertenece a ese horizonte sociocultural cuya lengua madre sigue siendo el quechua y se esfuerza por “traducir” al español sus decires. Ejercicio interesante, conversar con alguien que todavía piensa en quechua y buscar llenar ciertas “lagunas” lingüísticas casi como una exploraciòn en el pasado.
Mucho me enseñó Isidro y no faltará ocasiòn en el futuro de regresar sobre ello. Pero aquí quiero detenerme en algo que si bien no me sorprendió –alguna referencia, alguna sospecha literaria había recogido por allí- terminaba de gratificarme intelectualmente completando las piezas de cierto rompecabezas.

Como he señalado en numerosos trabajos, no deja de maravillar que el concepto de “chakras”, es decir, centros energéticos en el ser humano, también estuviera presente en el saber de los antiguos pueblos del Anahuac, toltecas, mexicas, Olmecas y otros. Ya demostré claramente que no se trata de una “contaminación cultural” tardía (algunos escépticos, a la vez, perezosos de indagar en profundidad, prefieren suponer que es una mentira de la “new age” de tiempos cercanos, afirmación que sólo pone de relieve su soberbia ignorancia) sino de un concepto, filosófico primero y pragmático después existente mucho antes de la Conquista. “Cuecueyos” era el fonema que en tiempos anahuacanos se empleaba para designar a los chakras, también siete, sólo que en la América precolombina se identificaban simbólicamente con elementos de la vida cotidiana (“kolotl” o escorpión para el sacro-coccígeo; “ieitl” o plumón para el umbilical; “pantli” o estandarte para el esplénico, “xochitl” o flor para el cardíaco, “topili” o cetro para el laríngeo, “chichiwitl” o gema para el entrecejo –tan referente con el “tilka”, el “tercero ojo” de las imágenes hindúes- y “tekpal” u obsidiana para el coronario).

llanka cuyás

llanka cuyás

Pues bien, la “perla”, aquí, es saber que estos centros energéticos también existieron en el Tawantinsuyo y cuando menos los inkas –si no también waris, aymaras, tiwanakotas- no solamente los conocieron sino se valieron de ellos para trabajar energéticamente sobre nuestra naturaleza.
Se les llamaba “Pojcpos”. Se definen siete, también: “Llave del Sol”, “Bendiciòn de la Tierra”, “Flor de la Pachamama”, “Corazón del inka”, “Oro del inka”, “Saber de los Ancestros”, “Llave del Cielo”. Estos son sus nombres en español; aparentemente –quizás sólo aparentemente- se han perdido los originales quechuas, aunque supongo que otros maestros, los “alto misayoc” (“Aquellos que hablan con los espíritus de los ancestros”) perdidos en las estribaciones cordilleranas, aún los conservan. Como sea, estos siete centros se trabajan secuencialmente con una técnica denominada “Bendiciones del Cielo y de la Tierra”, empleando una “faja” –que ciñe el abdomen del sujeto sobre quien se procede, sosteniendo en su interior uno de los elementos de trabajo- asperjándole con un preparado líquido y luego trabajando sobre su cuerpo con las “llanka cuyás” (o “piedras de curaciòn con poder”) que se ilustran en la imagen, siete también. Cada una, dotada de una conformaciòn especial y grabada con imágenes alegóricas según la funciòn a emplearse: una serpiente, un cóndor, un puma, una llave, una hoja de coca, una estrella, el sol y la luna en una misma.
¿Cuál es el objetivo?. Isidro lo dice claramente: “traer sobre la persona las bendiciones del cielo y la tierra para que su camino sea próspero y sus relaciones, felices”.
Podemos preguntarnos sobre su eficacia. Yo llamaría la atención que el hecho que, ensayo y error mediante, esta cultura lo haya estado practicando cuando menos los últimos quinientos años dice mucho. Yo mismo, aprendida la técnica, la estoy aplicando en alumnos y consultantes para monitorear su efecto. Pero sea eficaz “apertura de chakras” o no, sirvan estas líneas para llamar la atención intelectual de ustedes sobre la universalidad de esta práctica.

isidro

DUALIDAD CÓSMICA EN LA AMÉRICA ANCESTRAL

En otro lugar he escrito, casi como esbozo irreverente, de las correspondencias que creía observar entre las culturas del antiguo Anahuac y el Tawantinsuyo. Y lo que parecía apenas un borrador, tímido esbozo de analogías históricas, va camino en convertirse en el abrevadero de profundas y arcaicas aproximaciones a una lectura revolucionariamente revisionista de la Historia.
Porque el ahondar en este tema me llevó a extrapolar las evidencias en direcciòn de otro tipo de conclusiones. No se trataba, ahora, de imbricar esas correspondencias como evidencias de un contacto, harto frecuente y retroalimentativo, entre esas dos culturas. Era algo mucho más complejo. Proponer que ponían de manifiesto una Sabiduría Ancestral compartida basada en el principio –y su aplicación práctica- de una profunda Ley Universal: la de la Dualidad. De manera que permítanme exponerlo sucintamente, tal como fui tomando nota durante mi último viaje por el Valle Sagrado de los inkas.

Postulo que el Anahuac y el Tawantinsuyo constituìan –a sabiendas cuando menos de los espíritus más esclarecidos de esas sociedades- los dos polos, opuestos y complementarios, de esta regiòn del planeta. Yin y Yang. Los hechos así lo señalan:

– Ambas culturas giraban alrededor de un “ombligo”. En el Anahuac, “Me-xi-co”, “el ombligo de la Luna”. En el Tawantinsuyo, “Q’osqo” (Cusco) que significa “ombligo”.

– En ambas culturas el “caminar con sentido” en forma de zigzag, “caminar como la serpiente” era parte de su cotidianeidad trascendente y sacra. En el Ánahuac, el diseño de las escalinatas de templos y pirámides predisponías a que el viandante ascendiera caminando en zigzag. En las “canchas de pelota” –tal como mis propias investigaciones lo demostraron en Xochicalco y Cantona- las “líneas Hartmann” de energía telúrica, que corren rectas a lo largo del eje longitudinal de las mismas, se

Comportamiento de la línea Hartmann dentro de la "cancha de pelota" de Xochicalco

Comportamiento de la línea Hartmann dentro de la “cancha de pelota” de Xochicalco

“quiebran” en zigzag en el interior de esos espacios, para volver a ponerse rectas en el sentido longitudinal apenas salen de los mismos. En el sur, mientras tanto, obsérvese las escalas en las terrazas circulares de Moray; dispuestas para que el viandante se desplace, precisamente, en zigzag. Es parte del conocimiento y práctica iniciática saber

En Moray

En Moray

que el moverse de esa forma en sitios considerados “sagrados” –una manera de perpetuar con esa presunta sacralizad el conocimiento técnico de las energía presente aún hoy en esos lugares- permite nutrirse de la misma, retroalimentando así nuestro propio campo bioenergético.
– En el Anahuac, la Dualidad inmanente a la manifestación divina está presente en que Ipalnemouane, Dios Creador, “Aquello por lo que Existimos”, por ser increado e inmanifestado para hacerlo debe desdoblarse en una Dualidad, llamada Ometeotl (“Ome”= dos; “Teotl” = semilla cósmica) que es Dios-en-Acciòn. Y como en la Tierra la correcciòn es

Escalinatas en zigzag

Escalinatas en zigzag

ser espejo microcósmico de lo Macrocósmico, todo “kalpulli” (antes, “clan” como los, precisamente, “Ayllu” en el Tawantinsuyu; hoy, “hermandad de transmisión del conocimiento ancestral”) debe tener a su frente su “Tekutli” o Jefe secundado por una “Cihuacoatl”, o “Mujer-Serpiente”. Y si Tekutli es una mujer, será Cihuacoatl un varón, así llamado a pesar de su género masculino. Y recordemos que en el Tawantinsuyu el gobierno estaba siempre en manos de una “diarquía”, una dualidad en el mando, desde Manco Capac y Mama Ocllo, legendarios fundadores del Incanato, hasta los hermano Atahualpa y Huáscar, cuyas divergencias tan bien le vinieron a Pizarro para fomentarlas y provocar su divisiòn en tiempos de su Conquista. A propósito; pocos saben que Pizarro era primo de Hernán Cortés, otra trágica correspondencia con idénticos fines, procederes y resultados, tanto en el norte como en el sur (y que abona aún más mi presunciòn que la Conquista de Ixachitlán o Abya Yala fue parte de una conspiración orquestada entre familias emparentadas en las sombras del poder.

– Esta Dualidad también se pone en evidencia en el Altar Mayor del Qoricancha, que llegó a conocer Pizarro y sus secuaces, donde la dualidad es objeto de veneraciòn,

Reconstrucciòn del altar

Reconstrucciòn del altar

Detalle del contenido del altar

Detalle del contenido del altar

como se ve en esta ilustración.

En este orden de Dualidad, entiendo que el Ánahuac es la correspondiente Yang y el Tawantinsuyo, el Yin. Mi opinión es casi intuitiva, peor se apoya en haber observado que las enseñanzas transmitidas ancestralmente, las danzas, los cánticos, en el Norte se orientan hacia la Voluntad, mientras en el sur, loo hacen hacia el Amor. Cualquiera que hoy en día asista con atención, por ejemplo, en México a danzas mexicas y en Cusco a bailes regionales observará fácilmente esas tendencias aún dominantes.

Apéndice: las terrazas circulares de Moray

He mencionado en el texto el sitio arqueológico de Moray para señalar una de sus características como apoyo de mi teoría. Para contextualizar, permítaseme completar la información sobre este particular lugar del Valle Sagrado de los inkas.
Se trata de un impresionante conjunto de terrazas circulares, en disposición de anfiteatro, sobre cuyo fin la mejor teoría parece ser la que propone que se trataba de un “laboratorio agrícola” de los inkas. En efecto; a medida que se desciende al interior, se percibe claramente como en cada nivel varía la temperatura y la humedad. Es dable

Moray

Moray

entonces suponer que allí se experimentaba con distintos tipos de cultivo conforme a las diferentes regiones del Tawantinsuyo. Así, podrían darse precisas instrucciones sobre qué cultivar en cada regiòn facilitando tanto la manutención de sus habitante4s como la más eficiente adsministraciòn de los recursos globales del Incanato. No es entonces un tema menor advertir el grado de profunda y eficiente inteligencia de estos planificadores, capaces de gestionar con prolija eficiencia en funciòn de un dilatadísimo territorio y con proyecciòn de futuro. Es fácil ser “inteligente” con computadoras, satélites, comunicación celular. Ellos lo resolvieron a puro ingenio. Se merecen un minuto de respetuosa reflexiòn sobre sus capacidades.

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