AYURVEDA: LA CIENCIA DE VIVIR EN ARMONÍA MENTAL, FÍSICA Y ESPIRITUAL

El autor en la universidad de Amritapuri

“Ayurveda” resulta de la contracción de dos palabras en idioma sánscrito: “Ayur”, Vida, y “Veda”, Conocimiento.- Es, entonces, la Ciencia de la Vida, fundamentada principalmente en un libro, escrito por el monje budista Vagbhata en el siglo VII DC, llamado “Ashtanga Hridaya”. Previamente a éste, ya existían otros dos textos, el  Charaka Samhita (s. I a.C.) y el Sushruta Samhita (600 a.C.), este último escrito, precisamente por Sushruta, considerado el “Galeno” o “Hipócrates” de la India. Se trata de libros realmente impresionantes: tengo una versiòn bilingüe inglés – sánscrito del Ashtanga, en formato de 20 por 24 centímetros que tiene 800 páginas…. Y sólo ocupa cuatro de los treinta capítulos del original.

Así que allí estuve, un mes y medio en la India, formándome en Ayurveda (que no solamente en “medicina ayurvédica”, como aclararé inmediatamente) en la Amritapuri School of Ayurveda, sita en el estado de Kerala, al sur de la India, bajo la direcciòn pedagógica del doctor Ram Manohar y su equipo. Un camino ya recorrido, autodidacta en buena parte, necesitaba una profundizaciòn con seriedad: y qué mejor que ir a estudiarlo a las fuentes mismas, allí, precisamente en Kerala, donde el sabio Sushruta sentó las bases de este Conocimiento hace dos mil seiscientos años.

Existen algunas confusiones sobre la práctica Ayurvédica. Por ejemplo, le comentas a la gente que haces Ayurveda y piensa en masajes con aceites o Aromoterapia. Y ciertamente, ésas son herramientas del Ayurveda pero sólo eso: un par de herramientas. Y, d ehecho, el segundo concepto erróneo es cuando se piensa en “Medicina Ayurvédica”. Error conceptual que, d ehecho, cometen muchos quienes se dedican, con ahínco y seriedad, a la disciplina en nuestro país. Porque la “medicina ayurvédica” es sólo una parte del Ayuirveda. Parte importante, sin duda; pero sólo eso.

El Ayurveda es entender la salud como armonía, es decir, equilibrio entre las partes, física, espiritual y mental. Por eso la verdadera medicina ayurvédica no puede estar desprovista de su parte espiritual, y un médico ayurvédico,

Mi propio altar a Danvantarin

pongamos por caso, no atenderá un paciente sin antes dirigir un “mantram” (oraciòn sagrada que cambia las frecuencias cerebrales) a Danvantarin, el “médico de los dioses”, así como en su gabinete deberá tener un altarcillo a esta deidad. Su bagaje de “recetas” incluirá, obviamente, preparados, tabletas, líquidos, pero también oraciones, meditaciones que el paciente deberá aplicar, momentos astrológicos para hacerlo y observación y consejo psicológico. El practicante de Ayurveda es médico, psicólogo, astrólogo y sacerdote, todo ello en el amplio concepto del Hombre – Medicina o la Mujer – Medicina.

Me dedico a la misma porque es, claro, una Sabiduría Ancestral, y en mi amplio espectro de intereses intelectuales las mismas no quedan constreñidas a los pueblos originarios americanos. El Ayurveda, antes que ciencia médica, es Filosofía, y desde ese ángulo –y sus implicancias espirituales- es que captó mi atención. No obstante, las técnicas de profilaxis y abordaje clínico que propone las he visto tan revolucionarias que vengo practicándola cotidianamente hace tiempo ya.

Básicamente, entiende que los seres humanos tienen tres “naturalezas”, “constituciones” o –para emplear el término preciso- “doshas” (lo que conforma la llamada “Prakriti” del ser humano): Vata (delgada, liviana,  Mente activa, creativa y sin descanso, venas y tendones prominentes, tendencia a tener piel y cabello seco, poca tolerancia al frío, patrones variables de dieta y sueño, tendencia a la ansiedad, la constipación y el insomnio.), Pitta (Estructura física mediana, intelecto agudo y discriminativo, fuerte apetito, pecas y lunares diseminados, tendencia a la calvicie o las canas prematuras, transpiración fácil y extremidades tibias, tendencia a la irritabilidad, la gastritis y los problemas en la piel) y Kapha (pronúnciese “Kafa”) (Estructura física pesada., tendencia al sobrepeso, digestión lenta, cabello graso, grueso y ondulado, sueño prolongado y profundo, metódica en su accionar, lenta para enojarse, modos delicados y tranquilos). Pero nadie es de un dosha “puro”, de modo que todos somos “bidóshicos”: Vata- Pitta, Vata – Kapha, Pitta – Vata, Pitta – Kapha, Kapha – Vata, Kapha – Pitta o, literalmente, “tridóshicos”. Pero mucho más importante, tanto a la hora del diagnóstico como del abordaje, es evaluar los “gunas de la mente” (tres condiciones o “estados” de la misma: Tamas, Rajas y Sattva, así como el estado del “Agni”, el “fuego” interno (de donde el “fuego

Aplicando un tratamiento ayurvédico

digestivo” es solamente una de sus manifestaciones). Así, por distintos caminos (observación de la lengua y el iris, palpaciòn sobre el cuerpo, temperatura y gratitud corporal, pulso, entrevista personalizada sobre sus hábitos y síntomas, observación de las heces, etc.) se determina la “Vikriti” o “desarmonía” (una traducción más ajustada que “enfermedad”). Entonces, el médico aborda con estrategias variadas: la Dinachiara, o hábitos regulares de vida, el Panchakarma, o retiro intensivo de desintoxicaciòn, Shodana o Sadana, procesos de limpieza profiláctica accesibles y cotidianos. Y entre los diversos abordajes, eá el Shirodara, o vertimiento de aceites esenciales sobre ciertos “marmas” o puntos energéticos del cuerpo, el “Nasya” o lavaje nasal, el “Arjana” o aplicación de colirios, el “Vámana” o provocación del vómito, el “Vasti” o enema, el “Swedana” o sudoripaciòn controlada, el Avyanga o masajes propiamente dichos, etc. Todo ello apuntando a eliminar el “Ama”, que suele ser traducido como “toxina”, término exacto en cuanto a lo fisiológico pero que también aplica al ámbito de la mente y el espíritu.

Pero, como ya se destacó, no todo gira alrededor de la práctica médica, entendida como tal. Si bien durante mi formación, tanto en forma teórica en aula como práctica en laboratorios aprendí a preparar aceites esenciales, “kashaya” (pastas de vegetales), “churnas” (polvos), “phanta” (infusiones) –campos que obviamente no podré agotar, ni siquiera descriptivamente, en apenas un artículo- también hubo un tiempo importante a su faz espiritual: comprender la importancia del estado meditativo mientras se prepara o administra la terapéutica. Recordar insistir al paciente que su salud física es deudora de su saluda mental y ésta, de la espiritual, veinticuatro horas al día, siete días de la semana. Por eso, entre las innumerables recomendaciones, podemos rescatar los pensamientos que deben ejercerse diariamente, de manera consciente, para que la salud, entendida como un todo holístico, busque una condiciòn de equilibrio. Por ejemplo, está demostrado que la pronunciación repetida de “mantrams” estimula la creación de nuevas vías neuronales, lo que se traduce no sólo en un estímulo de la inteligencia sino especialmente, después de los cincuenta años de edad, un eficaz preventivo contra el Alzheimer.

Así podemos decir que:

  • Es importante que comamos alimentos que aún conserven su “präna”, es decir, su fuerza vital. A las tres horas de cosechado –si es vegetal- o muerto –si es animal, porque el Ayurveda no exige ser vegetariano- el nivel de präna ya desciende un 50 %. En 24 horas, otro 50 % y en tres días, ya queda sin él. Cualquier alimento, por ejemplo los envasados, conservará nutrientes orgánicos, pero ya nada de präna.
  • Incremento de frutas y cereales y descenso de leche y derivados hacen a la mente más “sáttvica”, esto es, objetiva, aguda y alegre.
  • Todo en la Naturaleza cura, todo en la Naturaleza enferma.  Ser consciente de lo que comemos, porqué y cuándo lo comemos. Cada bocado debe masticarse mìnimamente veinticuatro veces.
  • Diez minutos de meditaciòn al despertar antes de comenzar las actividades.
  • Comer sólo cuando se tenga hambre. Y prestar atención que, si obedecemos esta consigna, sólo necesitaremos dos comidas al día.
  • Ajustar el ritmo biológico al estacional, no al reloj.
  • No suprimir emociones.
  • Si según alimente mi cuerpo todos los días así será mi salud, preguntarme con qué estoy alimentando mi mente, y mi espíritu, todos los días.
  • La vida se debe promediar al llegar a los 70 años, y la ancianidad comienza después de los 90. Si no se vive así, es por cómo tratamos nuestro cuerpo y nuestra psiquis.
  • Todos los días agradecer la Divina Presencia en nosotros.
  • Lo semejante incrementa lo semejante.
  • La enfermedad aparece cuando un órgano o funciòn se usa muy poco, en exceso o se le da un uso inapropiado.
  • La mejor farmacia es la verdulería más próxima. Allí hallaremos frutas y vegetales de estaciòn, y ésos son los que, en ese momento, necesita nuestro organismo.
  • Alinear el propio Agni con el Sol (con una serie específica de prácticas)
  • Evitar sobrestímulo de “pantallas” (ordenador, celular, tv) después de la caída del Sol.
  • Cuando se piensa en un problema, realizar sostenidos movimientos de ojos en distintas direcciones. Eso desconecta la afectividad del problema.
  • Dormir con la cabeza al Este o al Norte.
  • Trata tu mente con tu propia mente, tu cuerpo con tu cuerpo, tu espíritu con tu espíritu.
  • El corazón se contrae al dormir. No respetar un “buen dormir” aumenta las posibilidades de ataques cardíacos y ACV.
  • Constantemente mantenerse enfocado en lo que es importante distinguiéndolo de lo que no lo es.
  • Los deseos disipan energía.
  • Con cierta periodicidad, tomar baños de Luna.
  • Ayunar un día a la semana.
  • No privarse de gustos de vez en cuando

Esta apretada síntesis no agota, por supuesto, todas las estrategias y tácticas ayurvédicas para una mejor calidad de vida. Sé que alguien puede decir que es “mucho trabajo” respetarla. A ello, sólo diré, en primer lugar, que como en tantas cosas la práctica cotidiana naturaliza, y los primeros días aquellos pasos que olvidemos seguramente los haremos en los siguientes. Y lo segundo es: entonces, ¿cuánto te importa cuánto y cómo vivirás?.

 

 

 

 

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TEOAMOXTLI: el Libro de los Orígenes Tolteca

Versión digitalizada de la ediciòn gráfica de la Universidad Nahuatl Mascarones S.C., de Ocotepec, Cuernavaca, Morelos, México, a cargo del maestro Mariano Leyva Domínguez, © 2002.

 Comentarios por Gustavo Fernández, sólo para la versiòn digital.

 Introducción del comentarista

          No me cabe, por falta de preparación y experiencia, entrar en el análisis histórico, lingüístico, filológico ni teológico del contenido de este breve pero apasionante “génesis” del pensamiento tolteca. Sólo aportar, desde la tribuna del estudio esotérico, algunas observaciones preliminares sobre el valor profundamente simbólico y universal de ciertos conceptos y términos aquí volcados.

         Más que nunca, el Teoamoxtli pone en evidencia qué sencillo es descartar por pueril, absurdo y supersticioso todo relato remoto, sea oral o escrito, simplemente porque no le encontramos “sentido”, sentido lógico y occidental cabría agregar, a las arcanas palabras. Esa lectura “exotérica”, en oposición a lo “esotérico”, ciega la vista a una aproximación trascendente, cerrando bajo siete llaves la puerta que debería abrirse desde la intuición para escuchar el eco de antiquísimos y universales conocimientos, huella temporal de la Sabiduría Arcana que alguna vez, evos atrás quizás, cubrió el globo y, por qué no, fuera resonante con otras inteligencias del Cosmos.

          En las figuras literarias y el inevitable deterioro conceptual de lo místico que seguramente sólo en tiempos recientes está permitiendo rescatar de las brumas del olvido histórico el sentido prístino de algunos conceptos, hallamos la vinculaciòn filosófica entre el Oriente Lejano y el Ánahuac, o la protohistoria del pensamiento jungiano. Un monoteísmo malinterpretado –que sospecho falazmente adrede- por el tosco cristianismo del siglo XVI y perversamente ocultado al conocimiento público durante casi 500 años. En fin, una pléyade de honduras metafísicas que ameritarán sin duda mentes más esclarecidas que la mía.

          Aprehender los conceptos de Relatividad Espacio Temporal tan evidente en su conocimiento por los pueblos ancestrales que formaban parte de su léxico cotidiano: el Moyokoyani (“el que crea y recrea a sí mismo”), Tloque Nahuake (lo que está cera y lejos al mismo tiempo) son términos que imbrican con la más profunda filosofía budista y, también, con la filosofía subyacente en la física cuántica. Todo ello está resumido en el Teoamoxtli, el libro sagrado tolteca, sobre el cual volveremos en alguna oportunidad.

El individuo y la especie son uno y lo mismo. Al contemplar un cardumen es fácil visualizar esta doble cualidad de cada pez. Todos los peces del cardumen están integrados entre sí. Cada uno de los peces envía a los demás todo lo que percibe con sus sentidos y simultáneamente recibe de todos los demás lo que cada uno de ellos está percibiendo en ese instante. Esto hace que, al percibir uno de los peces un peligro, todo el cardumen huya en la misma dirección y también hacen que juntos se desvíen a los lugares donde hay comida para todos. Cada pez es simultáneamente protector y protegido y esto garantiza tanto la plenitud de cada pez cuanto la perpetuidad del cardumen. Y se resume en el In’kalesh, el saludo ancestral, epítome del Inconsciente Colectivo, donde “yo soy tu otro tú. Tu eres mi otro yo. . Si te daño, me daño. Si me dañas, te dañas“.

Las lenguas autóctonas tienen equivalencia de conceptos entre sí, porque los diferentes pueblos surgidos en la antigua Anahuac compartieron procesos de pensamiento fundamentales, ya que habían vivido experiencias similares a lo largo de muchos milenios. Esto hace que en las culturas autóctonas exista una relaciòn entre referente, pensamiento y objeto.

Todas estas lenguas comparten el mismo referente. Por ejemplo, cuando se pronuncia una palabra en cualquiera de esas lenguas se establece una relación cósmica entre el concepto expresado y el objeto al que se refiere la palabra, con la energía que genera el objeto, con los antiguos anahuacas que le dieron ese nombre al objeto y, simultáneamente, con el futuro. Es decir, al pronunciar palabras en esos idiomas estamos haciendo una integración de espacio y tiempo, aquí y ahora, con el espacio y tiempo de los ancestros y con el espacio y tiempo que heredarán las generaciones venideras. Es en este contexto que adquiere otra dimensión la etimología de nahuatl (el “hablar armonioso”).

 Por sobre todo, por estar en el Todo y ser el Todo, está IPALNEMOHUANI (“aquello por lo que vivimos”), Inmanifestado. Esta “inmanifestación” subyace como el “manas” polinésico, el “chi” del Celeste Imperio, el Atman teosófico. Pero el Uno deviene en Dos, y emana en OMETEÓTL (la Dualidad), las dos Fuerzas Creadoras que hacen Manifiesto loInmanifestado. Yin y Yang. El Dos deviene en Cuatro (fuerzas que trabajan en la Creación): QUETZALCOÁTL (que es el rumbo Este), TEZCATLIPOCA (oeste), XIPEC – TOTEC (Norte) y HUITZILOPOZTLI (sur).

Tezcatlipoca es una emanación que expresa y se manifiesta en distintos grados. Su nombre significa “espejo de obsidiana humeante (o empañado)” y de hecho en su culto se empleaban grandes espejos de esa piedra volcánica sobre las cuales los sacerdotes focalizaban su atención hasta disparar fenómenos de percepción extrasensorial. No puedo menos que recordar, insistentemente, el “espejo negro” del mago John Dee, el mismo que recibiera “de los ángeles” el “idioma enoquiano”. Y más allá de este recurso parapsicológico, Tezcatlipoca representa el inconsciente, ése que tiene una imagen de sí mismo como la que nos devuelve el espejo empañado. Y al “invocar” a Tezcatlipoca, el inconsciente se hace presente. Su ritual, por lo tanto, saca a la luz los miedos, los temores, las dudas, las inseguridades. Es, si se me permite, un “campo de entrenamiento” para otras experiencias más duras que vendrán después, sobre las que regresaré

          Y es tiempo de correr el velo del Primer Tiempo tolteca. Es tiempo de correr las páginas del Libro de Esencia Divina (Teoamoxtli)

 

Aquí comienza lo que se dice acerca del fundamento de la Toltecayotl, tal como lo oímos y recibimos de nuestros antepasados por su boca, Huehuetlatolli, palabra de los mayores, cuando nos enseñaban en secreto y nos prevenían cómo transmitirlo oralmente a nuestros hijos, para que a su vez, lo hicieran comprender y sentir a sus sucesoras generaciones.

(Nota del Comentarista: la “Huehuetlatolli”, es decir, la transmisión oral de cvonocimientos, sugestivamente ha conservado una esencia prístina en el caso de la mal llamada “Toltequidad”, palabra que se emplea para intentar traducir “Toltecayotl” que en rigor significa “el corazón del Sabio – Artista” –que es o que implica el “ser Tolteca”.

El academicismo suele desconfiar de la Tradiciòn Oral, precisamente por considerarla vulnerable a la subjetivizaciòn de los tiempos que transcurren, argumento que no por cierto, no es necesariamente infalible y universal. Por ejemplo, la transmisión oral de la “Profecía de Cuauhtémoc” es particularmente ajustada al original, toda vez que su transmisión es casi una formulaciòn de identidad y orgullo de pertenencia y tiene contexto histórico (mucho antes de ser confirmado por la Arqueología, la “profecía” ordenaba a los destinatarios “sepultar los teocalli y los calmecac”, es decir, los centros de estudio, devociòn y formación para que no fueran avasallados por los invasores. Recién en el siglo XX ese academicismo confirmó que las construcciones prehispánicas no fueron cubiertos por la Naturaleza y el Tiempo sino, efectivamente, cubiertos a mano por el esfuerzo de miles.)

Escuchad y sabed que al principio nada era, nada existía, solamente Él, Ometekuhtzintli, por siempre y para siempre ha existido.

         Pero Ometekuhtzintli es, en verdad, todo poderoso y se basta a Sí Mismo para crear y creó.

Y luego dijo:

“Que tenga vida todo lo creado y sea a su vez creador. Y si no crea, que perezca”.

Y Ometekuhtzintli después de haber creado muchas cosas, creó los cielos y la Tierra.

Pero al principio la Tierra no tenía forma, porque la forma todavía no existía.

(Nota del Comentarista: este concepto es particularmente profundo en términos filosóficos, pues el concepto de una “tierra antes que adquiriera forma” remite a la idea de lo eidético; que una cultura pretendidamente “no simbólica” planteara la existencia de las Ideas sin Forma antes de las formas mismas alcanza la riqueza de cualquier platonismo.)

Pero Ometekuhtzintli creó la Voluntad que es invisible, porque sólo es una fuerza y le llamó y le llamamos Huitzilopochtli.

Y Huitzilopochtli hizo la forma. Y con esa Forma hizo los montes, los valles y los ríos. Los lagos y los mares. Y cuando ya no pudo crear más, y sintiéndose próximo a perecer, oró por primera vez.

Su actitud agradó a Ometekuhzintli y por ello Ometekuhtzintli creó la luz. Enseguida creó el calor y el frío, las nubes y los vientos.

     Y luego el relámpago y las tempestades.

Entonces comenzó a llover sobre la Tierra y poco a poco fueron naciendo las plantas y los animales que viven en la tierra y el agua.

Pero al principio las hierbas y los árboles no tenían color, las flores carecían de aroma, y todo cuanto existía sobre la tierra se mantenía quieto y silenciosamente.

Entonces Ometekuhtzintli creó la Inteligencia, a la que llamó y le llamamos Ketzalkoatl, y le asoció a Huitzilopochtli y ya unidos hicieron ambos el color primero.

Luego el olor, el sabor y al último el sonido.

Enseguida, Huizilopochtli y Ketzalkoatl recorrieron la Tierra de la regiòn del frío a la del calor. O sea, del rumbo por donde sale el sol hasta aquél por donde se oculta

(Nota del Comentarista: esto plantea serias dudas. Si la génesis de este relato es el Ánahuac, no es coherente definir el Este –de donde sale el Sol- como fría, y el Oeste –donde se oculta- como calurosa. ¿Es posible que la idea provenga de tiempos remotísimos, antes de un cambio en el eje de rotaciòn del planeta que levara a que lo que hoy llamamos Norte o Sur haya sido alguna vez Este u Oeste?. )

 Así fueron pintando de verde las plantas y los árboles, dando aroma a las flores y sabor a las frutas.

Luego llamaron y reunieron todos los pájaros.

A unos, los vistieron con plumaje de vistosos colores, a otros les enseñaron a bailar.

Por último, fueron a pintar la jícara celeste con el color zafiro de los mares y sintiéndose próximos a perecer, oraron.

Oraron y todo cuanto ya tenía vida en la Tierra, oró también.

Entonces los remansos se alborotaron, y sus aguas y las plantas que llevaban se agitaron, murmuraron, y saltaron los ríos por primera vez.

Los pájaros de vistoso plumaje volaron por encima de los árboles, cantaron los que sabían cantar y los demás se pusieron a bailar.

Las flores se transformaban en mariposas y volaban, volaban por todas partes y por todas direcciones.

Pero las que volaron hacia arriba fueron apagando la luz a medida que ascendían. Y cuando llegaron al Cosmos, la luz se apagó completamente.

Así nació la noche, mientras la tierra comenzaba a bailar.

Las mariposas que llegaron al firmamento, no quisieron volver a la Tierra y se transformaron en estrellas, y hasta ahora, allá están batiendo sus alas.

Todos estos hechos fueron del agrado de Ometekuhtzintli y por eso creó la Memoria a quien llamó y llamamos Tezkatlipoca, y la asociò a Huitzilopochtli y a Ketzalkoatl, dictándoles este destino: “Vivirán siempre cerca y juntos y su unión se llamará Tlokenahuake”.

          Las tres potencias creadas no querían estar inactivas para no perecer.

Por eso accionaron precipitadamente…

Pero con tal precipitación se produjo entre ellas una tal enorme incoherencia que Ketzalkoatl se alejó, Huizilopochtli también se alejó.

Entonces Tezcatlipoca quedó completamente solo.

(Nota del Comentarista: Si Huitzilopochtli es El Creador de las Formas, Ketzalkoatl la Inteligencia y Tezcatlipoca la Memoria, la riqueza de esta Cosmopercepciòn está en que reproduce en facultades humanas la naturaleza divina: somos dioses-en- acciòn. Además, la “creación de las formas”, es decir, su percepción, es la Sensibilidad (en el sentido del uso de los Sentidos). Sin inteligencia ni sensaciones, la memoria queda vacía y de nada sirve)

Entonces sobrevino una gran sequía.

Los lagos y los ríos, las hierbas y los árboles se secaron.

Los animales perecieron, la Tierra quedó estéril y la luz se apagó.

Luego, Ometekuhtzintli los llamó a su lado y humildemente se encaminaron al Omeyocan[1] donde todo es creado.

Y estando ahí, esto pasó en su presencia y obró Ometekuhtzintli. Emergió una gran gota de sangre que fue cayendo poco a poco hasta llegar a la primera dimensión del cosmos, en donde quedó flotando.

Luego esa gota de sangre brilló.

Y con su brillo alumbró el firmamento e iluminó la Tierra, comenzando a fecundarla.

Así fue como nació nuestro Padre el Sol, Tonatiuh. Tonatiuh lanza sus rayos hacia Tlali, la Tierra, y la fecunda. De esta unión nacieron los primeros seres.

Enseguida les pintó con el color de la tierra y fue cuando por su poderosa voluntad, comenzaron a crecer y siguieron creciendo durante trece meses.

Y entonces nació el primer ser.

Y trece días después nació el último.

(Nota del Comentarista: aquí es evidente dos hipótesis: Una, que tenemos trozos de distintos relatos unidos en uno solo pero no respetando un orden interno. Así, de la unión de Tonatiuh y Tlali nacen los “primeros seres” (viviso, no necesariamente humanos) pero ya antes se nos habla de pájaros, mariposas, etc, es decir preexistentes a estos “primeros seres”. La segunda hipótesis –que deja abierta la posibilidad de suponer que la falta de una explicación detallada es porque se han perdidos trozos de relatos- es que se tratara de distintos “mundos” o “universos”, uno creado tras la extinción del otro).

        Conforme iban naciendo sintiéndose muy solos.

La soledad les infundó temor que se acrecentó más y más, hasta convertirse en terror que les hizo gritar de desesperación y lloraron mucho.

Pero el padre Sol los consoló con sus caricias y tranquilos ya, cada uno de ellos sintió ansia de estar cerca de los demás para cumplir su destino.

Y mediante penosos esfuerzos, trataron de acercarse más y más.

Y cuando ya no era mucha la distancia que los separaba, cada uno de ellos quiso comunicarse con los demás, pero les fue imposible porque Uno Águila Kuauhtli sólo podía ver.

(Nota del Comentarista: aquí se pone en evidencia la falta de trozos del relato: estos personajes aparecen sorpresivamente, sin adecuada introducción)

Dos Jaguar Ozelotl, sólo podía oír.

Tres Serpiente Koatl, sólo tenía tacto.

Cuatro Conejo Tochtli sólo percibía los sabores, y

Cinco Venado Mazatl, sólo podía oler.

Esto les causó gran sorpresa que después se hizo temor, que acentuándose más y más, se convirtió en terror.

Entonces cada uno de ellos quiso separarse violentamente y huir de los demás, pero al intentarlo, el terror se hizo más intenso y por eso cada uno decidió acercarse a los demás.

Tras esfuerzos dilatados y penosos, lograron un avance, luego otro y otro más, notando que cada nuevo avance se hacía más corto y más intenso el esfuerzo que requerían.

Y así, sin descansar, ellos pasaron muchos años hasta que un día sus esfuerzos fueron tan intensos, que sus cuerpos sangraron y sus sangres se mezclaron, formando una gran gota. Acercándose más todos bebieron de ella. Después de esto se sintieron tan cansados que luego quedaron profundamente dormidos y en sueños vieron al Padre Sol entre ellos y le oyeron decir:

          “Ometekuhtzintli quiere que estén cerca y juntos hasta formar un solo Ser”.

          Luego despertaron y al mirarse notaron que entre ellos existía un gran parecido.

Con penosos esfuerzos siguieron luchando para acercarse entre sí más y más, notando que después de cada avance su parecido se acentuaba más y más.

Así pasaron muchos años para ellos.

Pero un día en que su esfuerzo fue más intenso, sus cuerpos sangraron bastante hasta quedarse sin sangre.

Sus sangres entonces se mezclaron formando una gran gota de la que todos bebieron hasta consumirla.

Luego al verse se hallaron tan parecidos que de ello se asustaron tanto que buscaron refugio entre ellos mismos, se abrazaron precipitadamente.

Y su abrazo fue estrechándose más y más, a medida que sintieron acercarse a la muerte.

Y estando ya en agonía, de pronto sintieron una gran comodidad y después una gran serenidad.

Entonces trataron de extender los brazos en cruz para separarse, pero ya nadie pudo hacerlo, pues ya no eran cinco, eran uno: Tlokenahuake.

Tlokenahuake quedó solo un día, estando profundamente dormido, en su sueño volvió a ver al Padre Sol y le oyó decir:

“Ometekuhtzintli dice que tu misión es descubrir y crear, y que si no descubres o creas, perecerás”.

          Y mucho tiempo después sucedió esto:

Tlokenahuake en sueños volvió a ver al Padre Sol cerca de él y le oyó decir:

“Tlokenahuake, Ometekuhtzintli quiere que la tierra sea poblada”.

Entonces despertó sobresaltado y se fue a bañar y al regreso encontró en su lecho un ramo de cinco flores. El admiró sus colores y aspiró deliciosamente sus perfumes; enseguida las tomó y se frotó el cuerpo con ellas hasta que nada quedó en sus manos. Volvió a acostarse y quedó nuevamente dormido, y en sueños vio que las flores salían de su cuerpo para formar otra vez el ramo.

Quiso tomarlo pero desapareció y en el mismo instante apareció entre sus brazos una bella mujer, Makuilixochitl, Cinco Flor, que le sonreía amablemente.

Él admirado la contempló y acarició con ternura, peor recordando el mandato de Ometekuhtzintli sembró en ella ochocientas veces, sembrando en cada vez una gota de sangre, con fragmentos de su carne y huesos.

Tlokenahuake vio así como él iba desapareciendo poco a poco, hasta perderse completamente y dejar de existir.

En ese mismo instante salía el Padre Sol y vio levantarse de su lecho cuatrocientas parejas de hombres y mujeres.

Esas cuatrocientas parejas fueron la primera generación de nuestra raza.

Aquí acaba, aquí concluye la palabra antigua que recibimos de nuestros antepasados, ahora la transmitimos a los que llegan tras de nosotros para que la conozcan, la respeten y conserven, y a su vez, la transmitan verbalmente a las sucesivas generaciones, para que nuestra raza no se pierda, sino que resurja y cumpla su destino.

 

GLOSARIO

 Observación: en el contexto del Teoamoxtli, Ometekuhtzintli es Ometeotl (ver). Algunos de los términos aquí incorporados no están en el texto del Teoamoxtli, pero creo interesante su referencia al lector, a la vez que le permite expandir su conciencia del contenido espiritual de estas líneas. La “oraciòn mantralizada”, inserta casi al final, expresa con poesía maravillosa el profundo conocimiento hermético del Universo, donde Uroboros está puesto en palabras que se han conservado a través de los siglos y la Ley de Correspondencia, la identidad entre el Microcosmos y el Macrocosmos brilla por mérito propio.

NAHUATL:  El idioma de los nahuas. Significa “el hablar armonioso”

 INCANTONATL (la religión nahua)

 Emanaciones del Dios Único:

 IPALNEMOHUANI (“Aquello por lo que existimos”)

 Se desdobla en

 OMETEOTL (“la doble esencia”) Tiene el significado afín al Tao, en tanto Yin y Yang, o doble polaridad Masculino y Femenino.

 Que a su vez se manifiesta en

 QUETZALCOATL (dirección Este, la Inteligencia)

 HUITZILOPOZTLI (Dirección Sur, la Voluntad)

 TEZCATLIPOCA (Dirección Oeste, el “espejo de obsidiana humeante”, lo Inconsciente, la Intuición)

 XIPE TOTEC (Dirección Norte, la Agresividad Creadora)

 Numerales:

 Uno: CÉ

Dos: OME

Tres: YEI

Cuatro: NAHUI

Cinco: MACUILLI

Seis: CHICUONCE

Siete: CHICONE

Ocho: CHICUEI

Nueve: CHICOHANI

Diez: MACTLACTLI

 MOYOKOYANI: los ciclos reencarnativos, “lo que se crea y recrea”

 TLOQUE NAHUAKE: “lo que está cerca y lejos”, la diversidad en el Uno.

 Saludo en dos tiempos: Ometeótl – In’lakesh

 “Yo soy tu otro Yo. Si te daño, me daño. Si me dañas, te dañas”

 TONATIU: Sol

 Miztli: Luna

 Sí: QUEMA

 No: AMO

 Adiós: NEMI

 Inconsciente Personal: MACUILCAN

 Inconsciente Colectivo: IXCAN TOTONATZIN

 Espacio: TLACAHUILLI

 Tiempo: CAHUITL

 Proceso de Individuación: NEMONTEMI (“se vive para completar lo vivido”)

 Adelante: TIAHÚI

 Gracias: TLAZOHCAMATI

 Oración mantralizada:

 In icotonca omeyocan

In canin ahmo oncah tlamanti

Yezeh in iteczinco hueli quizelilliz nemohuaz

 “Soy la fracción de dualidad espacio – tiempo

Donde no hay cosa, no hay nada,

Pero en su interior cabe cualquier cosa, el Todo”

 In icotonca omeyocan

In ipampa mochi miqui

Mochi caqui

Inc oczepac yelohuaz

Inc oczepac nemohuaz

 “Soy la fracción de dualidad espacio – tiempo

Por la cual todo muerte,

Todo abandona,

Para otra vez existir,

Para otra vez vivir”

 HUEHUETLAHTOLLI: “la palabra de los viejos”, el Conocimiento Ancestral

[1] “12ava dimensión del Cosmos”, en la traducción original

SARNATH: ¿COSMOVISIÓN ANDINA AL OTRO LADO DEL PLANETA?

El autor, en la entrada al sitio sagrado de Sarnath. Al fondo, la estatua de pie de Buda

Su sólo nombre ya era para mí un imán antes de viajar a la India. No sé, sigo pensando que su cacofonía tiene reminiscencias que me recuerdan a los parajes mitológicos de “El Tony” y “Fantasía”, aquellas revistas de historietas (perdón, “comics”) de mi infancia y adolescencia. Sarnath, nombre perfecto para una ciudadela que viera pasar el rostro sombrío de Nippur de Lasgash, Dago o Gilgamesh, el Inmortal. Acudo aquí a la nostálgica memoria de compatriotas que seguramente peinarán canas (de haberlas conservado) y a la generosa displicencia de lectores no argentinos o “sub 50” que tendrán que googlear esos nombres para saber de qué va la cosa.

Pero tengo más de cincuenta, y peino canas (bah, allí donde queda algo) así que llegué al lugar hechizado por el nombre. Y no me defraudó.

Crónica breve e inevitablemente insìpida. Sarnath es el lugar donde el Buda icónico (Siddharta Gautama) predicó a cinco primeros discípulos. Surge allí el camino del Dharma budista y la primera Shanga. Durante varios meses, Siddharta –otra reminiscencia adolescente; desde la brumosa adolescencia aquellas lecturas de Herman Hesse aún

El árbol brotado de un gajo de aquél bajo el cuál recibiera la Iluminaciòn

influyen haciendo que así prefiera llamarlo, aunque ése fuera otro “Siddharta”- vivió allí, completando la reflexiòn del Conocimiento recibido en su Iluminaciòn bajo un árbol de ficus en Gaya, desde donde peregrinó hasta esta regiòn del estado de Uthar-Pradesh. Como escribí, allí reunió a sus cinco primeros discípulos por lo que, de hecho, Sarnath es la verdadera cuna del Budismo mundial, siendo hoy un sitio de especial significancia y peregrinación, especialmente de monjes budistas tibetanos. Para quien decida acercarse, un dato que puede parecer menor pero sé algunos lectores apreciarán: en sus calles es posible encontrar los mejores cuencos tibetanos, aquellos legendarios de siete metales, en muchos casos de decenas de años o más de un siglo de antigüedad, obviamente hechos a mano y de sonido inimitable. Lo cuento porque pude comprar uno, y el secreto es sencillo. Como dije, muchos monjes tibetanos llegan en peregrinación. Dado su modo frugal de vida, sus posesiones (y recursos financieros) son mínimos, por lo que es común que suelan vender sus objetos personales para reunir algunas rupias más para el viaje de regreso. Entre esas

Un loto

cosas, sus propios cuencos, que suelen traer desde sus monasterios en Nepal, Tibet o Birmania. Cuencos que, a su vez, recibieron de sucesivas generaciones de monjes previos. Entonces los avispados comerciantes locales simplemente los obtienen casi sin regatear y obtienen pingües ganancias en su reventa, aunque el precio que suele pagar el visitante es francamente ridículo. Así se hace uno con uno de esos cuencos, observando en su superficie repujada a golpes, en las estrías oscuras de su superficie, en los reflejos tornasolados de la mezcla de metales, el derrotero de distancias y de años que ha recorrido, preguntándose uno qué historias habrá contemplado…

Llegando al monasterio y la stupa

Unos doscientos años después de la muerte de Siddharta (de “dormirse en el Nirvana”, al decir budista), y digo “unos” porque aún se discute la fecha en que vivió el mismo (aunque las enciclopedias suelen ubicarlo allá por el siglo V A.C, se ha descubierto un monasterio en Nepal que es de ese siglo, monasterio budista obvio, con lo cual, necesariamente, la fecha de su líder espiritual hay que retraerla cuando menos un siglo o dos antes), un rey indio, Asoka, se convierte a esta filosofía y propicia la creación de monasterios y “stupas”. La “stupa” es una construcciòn en forma de campana, de tamaño variable y que indica lugares de significado espiritual (me resisto a escribir “religioso”, habida cuenta que el Budismo no es una religión). En su interior –algunas- tienen “reliquias” de Siddharta (se dice que unas pocas, como la de Sarnath, partes de sus túnicas o elementos personales.). En todas las demás, reproducciones del Buda sentado en posición de loto. Y de hecho en esta, la más grande de toda la India con sus treinta metros de altura, también hay –dicen los arqueólogos; no es accesible al visitante- una imagen del mismo en su interior. De hecho, los entusiastas de los antiguos astronautas presuntamente extraterrestres han arriesgado la teoría que esas “campanas” con un sujeto sentado en su interior se parecería mucho a un OVNI. Hipótesis arriesgada porque, después de todo, es la “proyecciòn” de la imagen cultural propia de nuestra época –una “nave espacial”- para interpretar un ícono metafísico de más de dos mil años de antigüedad. Pero quién es uno para afirmar lo contrario…

La stupa

Bien, el tema es que Asoka se entusiasmó tanto con el incipiente Budismo que, como decía, mandó construir una stupa aquí, un monasterio allá. Y en algunos lugares –como éste- todo junto, stupa y monasterio. Y no conforme, que la stupa fuera realmente monumental. Durante por lo menos un millar de años existiò este monasterio y Sarnath se constituyó en un lugar de peregrinación creciente. Incidentalmente, se afirma que así como en el lugar donde predicó Asoka hizo trasplantar un gajo del árbol debajo del cual recibiera la iluminación (el árbol, descendiente de aquél ancestral, aún existe, y me gratificaron obsequiándome una hoja caída del mismo, que conservo con afecto) , Siddharta se desplazaba algo como un kilómetro para descansar y comer frugalmente. El rincòn que habría llamado su “hogar”, allí donde se levantaría la stupa.

Los tiempos pasaron, los reyes también y en 1794 un rajá sikh –nada budista, evidentemente- desmanteló buena parte del monasterio para sus propias edificaciones. Lo que quedó es la totalidad de la construcciòn original pero hasta unos sesenta centímetros de altura. Empero, la perspectiva sigue siendo impresionante.

Los pilares con las instrucciones del rey Asoka

Allá donde predicara, a pocos metros, hace unos pocos años se levantó lo que es la estatua de Buda de pie de mayor altura en el mundo: treinta y tres metros, en medio de un jardín paradisíaco con fuentes de agua rebosantes de lotos. La estatua es copia fiel de la original que los talibanes dinamitaran en Afganistán en su furia demencial.

Allí están todavía los tres pilares donde Asoka, hace dos mil quinientos años, ordenó grabar en sánscrito original las instrucciones que dieron origen al templo. Allí se distinguen las habitaciones de los monjes, los patios para los devotos, los depósitos de suministros, los templetes secundarios….

Y allí están, también, los pilares devocionales. ¿Qué son éstos?. Columnatas de no más de un metro veinte de altura, sobre cuya parte superior se encuentran grabadas figuras que tuvieron en su momento valor simbólico, religioso, propiciatorio. Es interesante destacar que si bien fueron parte del monasterio y contemporáneas a su edificación, no forman parte de la liturgia budista, ya que su funciòn era llenarse las mismas –están grabadas en bajorrelieve, con unos tres centímetros de profundidad- de manteca y aceite y encenderlas con fuego en las noches para que “pudieran ser divisada por los dioses”. Con gran inteligencia, los monjes permitían que el pueblo también pudiera realizar allí ceremonias de sus propias creencias religiosas a la par de acercarse al conocimiento budista.

Los pilares devocionales

Así que me encontraba en una tarde maravillosa –maravillosa por el clima, maravillosa porque Sarnath, el pueblo, parece estar fuera de las fronteras de la India por su limpieza y orden, maravillosa, en definitiva, por estar donde quería estar- anotando, fotografiando, observando, cuando una figura, en uno de estos pilares, me galvanizó.

Era una Chakana.

Si ustedes están leyendo esta nota, supongo que es innecesario explicar lo que es una chakana. Pero, por las dudas, para definirla pobremente diremos que es la representación, en la cosmovisión andina, de los tres planos del Mundo Por Arriba y los tres planos del Mundo Por Debajo. Del “Cielo” y del “inframundo”, aunque estos términos tienen una connotación judeocristiana fuera de lugar pero sirvan de referencia. En fin, que la cosa no es aquí hace un análisis semiótico del símbolo sino plantear una pregunta sin respuesta: ¿Qué diablos hacía allí?.

La Chakana

Cuando salía del sitio arqueológico me acerqué a los empleados del lugar, inevitablemente sonrientes y explícitamente amables como todo indio, consultándoles sobre su significado. Fueron quienes me dieron la explicación sobre su uso que ya les anticipé, aunque no tenían la menor idea de qué era una Chakana y –mucho menos- el porqué de su presencia allí.

Especulemos.

Los estudiosos indios reclaman para su civilización un origen –presumiblemente dravídico y en el sur del país- alrededor del 8.000 A.C. Por otro lado, los estudiosos prudentemente académicos de todo el mundo fijan para las culturas andinas, en el mejor de los casos, una organización social circa el 4.000 A.C, con el surgimiento de Caral, sobre el que ya he hablado, a unos doscientos kilómetros de Lima. No sabemos cuándo aparece la Chakana en la India (de hecho, no he encontrado registro que esté presente en algún otro lugar de ese país) pero si se tratara de una “competencia de edades”, la historias “oficial” de la India, al ser  anterior a la americana, sería el punto de apoyo de quienes en estos días, cuando compartí esta “observación” (no me atrevería a llamarla “descubrimiento”) sostenían que esto demostraba que cierto Conocimiento viajó de la India a América. Ciertos estudios míos sobre la práctica de “asanas”, evidencias de un “yoga americano”, hallazgo de estatuillas con fuertes rasgos asiáticos ya habían apuntado en esa direcciòn. Así, el símbolo de la Chakana podría haber nacido en la India y emigrado a América.

Pero…

El Buda de pie, el más alto del mundo y réplica de la que los talibanes destruyeran en Afganistán

Si así hubiera sido, ¿no sería lógico que dicha Chakana hubiera aparecido en muchos otros lugares de la India también si es que ese territorio era, después de todo, su cuna?. ¿Qué pasa si la cosa hubiera sido al revés, es decir, de América emigrado a la India?. ¿No explicaría ello la presencia meramente circunstancial de una Chakana en el subcontinente oriental?. Y ello sin acudir al argumento de la posibilidad de culturas andinas muy anteriores a Caral. Soy de los que piensan que Posnansky, con sus 17.000 años asignados a Tiwanaku, no estaba quizás tan errado…

Sin embargo, otra es la hipótesis que me agrada. Pensando, precisamente, en la “casi” simultaneidad de la “explosiòn cultural” en todo ese mundo arcaico. La discusión si la civilización india tiene 10.000 años y la americana 8.000 (y la egipcia, y la china, y…) es bizantina. En las brumas de esos tiempos y en el desplazamiento permanente de las “líneas de tiempo” a tenor de sucesivos descubrimientos, tengo la percepción de una casi simultaneidad. Y es cuando pienso, entonces, en Sabiduría descendiendo a los planos mundanos, precisamente, de manera simultánea. Conocimiento quizás canalizado por antiguos Avatares, o adquisición kármica de una Humanidad que mereciò estar en ese punto de salto cuántico, manifestada, codificada en símbolos. La Chakana es uno de ellos.

Tantas preguntas, una más sin respuesta. O quizás sí alguien la tuviera. Cuando me alejaba del lugar, intuí las figuras de Nippur, Dago y Gilgamesh desandando el camino hacia el Sol poniente, al parecer enfrascados en amena charla. Hasta llegó a mí el eco de alguna risotada, inesperada en personaes de historial tan duro. Ajustando mi quizás centenario cuenco tibetano en mi morral, apuré el paso.

¿El matrimonio de María Magdalena y Jesús, según una visiòn indígena?

La pintura en cuestiòn

La pintura en cuestiòn

Fue durante nuestra primera visita a Lima (Perú). Apasionado amateur por la Historia -todas y de cualquier parte- el mágico casco histórico de la colonial ciudad no podía quedar fuera de mis inquietudes. Y fue así que recorriendo sitios consignados turísticamente (pero con ojo avizor de viajero, que no es lo mismo), reparé en esto.

En el convento de San Francisco (de recónditos tesoros fuera del alcance de nosotros los legos; eso me inspira su mágica biblioteca), se encuentra este lienzo del siglo XVII. Gigantesco, quizás unos cuatro metros de ancho por dos de alto. Se discute su autoría: algunos historiadores lo adjudican al pintor Diego de la Puente. La escuela cuzqueña de arte pictórico no sólo surgiò con fuerza en tiempos de la conquista sino se sostiene hasta hoy en día -los peruanos tienen el arte en el alma- y aquí, en ésta, se ven algunos elementos de tinte localista y que exporesa ese “cristal” con que la Escuela Cuzqueña dotó a sus creaciones, por ejemplo, lo que se sirve para comer (al centro): es un “cuy” gran roedor que aún hoy es un plato apetecido.

bibliotecaPero fue cuando dejaba pasear la vista en esos detalles tan únicos cuando algo me galvanizó. Obsérvese al “discípulo”, inmediatamente a la derecha de Jesús, inclinado sobre su pecho: los rasgos extremadamente femeninos -en el original, que no se permite fotografiar de cerca y de hecho, ésta es una copia subrepticia, son claramente visibles sus labios pintados- hacen pensar fuertemente en, obvio, una mujer. Quién, sino, la de Magdala.

El Viaje Chamánico

viaje-chamanicoEl Viaje Chamánico, o Ensoñaciòn Chamánica puede definirse como un trabajo de meditaciòn (y en este punto numerosas disciplinas, desde el Budismo Zen hasta el Arte de vivir argumentarán que no decimos nada nuevo. Y claro que, precisamente, no queremos decir nada “nuevo”: una vez más, se trata de una herramienta ancestral que trasciende todos los horizontes). Se comprenderá mejor este punto si abandonamos cierto paradigma inconsciente que nos arrastra a pensar que Chamanismo y Sabiduría Ancestral remite, necesariamente, a Pueblos Originarios de América.

¿Por qué hablamos de “chamanismo”?

Se impone una necesaria aclaraciòn: sabemos que el término “chamán” deviene de “shaman”, expresiòn propia de etnias siberianas que se aplica estrictamente al Hombre – Medicina y, por extensiòn, al “sanador”. Por tanto, la palabra “Chamanismo” debería emplearse sólo para rituales y ceremonias vinculadas a la “sanaciòn”, sea ésta espiritual o no. Si lo usamos en un sentido más amplio, abarcando la totalidad del Conocimiento Ancestral de los Pueblos Originarios, es debido a que la masificaciòn y vulgarizaciòn de la expresiòn hace que en todos los niveles de conocimiento su empleo remita al contexto que refiere. En otras palabras: al leerlo, cualquiera entiende aproximadamente de qué trata la cosa. Ya habrá entonces tiempo y espacio, en artículos y reuniones, de emprolijar la semántica. No nos preocupa tanto que el origen del término sea asiático y no americano ya que, como señalamos numerosas veces, entendemos que el Conocimiento Ancestral no queda circunscripto a una geografía específica. Empero, sabemos que cada Pueblo Originario, cada Filosofía Pretérita merece ser designada por su nombre propio: sirva este acápite sobre Chamanismo como un humilde homenaje colectivo a todas ellas en espera de una terminología que la englobe con más justicia.

Regresando a la Ensoñaciòn, existe sin embargo una condición fundamental que la lleva más allá de la mera Meditaciòn: su campo de percepción es el Mundo o Plano Astral y su inmersiòn supone, por un lado, el Desplazamiento del cuerpo astral del chamán y por otro, la sujeción de la actividad del mismo en ese plano a una voluntad consciente. Si al Chamán no le gusta la Realidad, crea una Realidad a su conveniencia. Esta afirmación centenaria –si no milenaria- adquiere otra dimensiòn cuando se parte de comprender que en este ámbito de conocimiento las múltiples realidades “materiales” subyacen, tienen un sustrato, sutil, y ese sustrato es (y lo que ocurre en) el Plano Astral.

Detengámonos un momento. Escuchemos aquí las críticas y quizás las burlas de los escépticos de siempre que sostendrán que todo esto es una tontería o, en el mejor de los casos, una mera especulación gratuita. Permítanme demostrarles que no es así.

Porque, precisamente, estoy proponiendo aquí una vía experimental. No se tratará de exponer resultados estadísticos, ni gráficas, ni nada que haga al falso oropel del packaging académico, sino acudir a la naturaleza más íntima del, precisamente, pensamiento científico, que es la verificabilidad y repetibilidad. No perdamos de vista que lo que hace digno de consideración científica un tema (o debería hacerlo, porque en ocasiones –demasiadas- prima el mediatismo académico por sobre la metodología científica, siendo así que academicismo y cientificismo remiten a cosas muy distintas). En efecto, se considera que algo es verificable científicamente cuando, publicados resultados de los experimentos, cualquiera –con los recursos y capacidad idóneos- los repite. Y arriba a las mismas conclusiones.

Nuestra formación y experiencia en el campo de la Parapsicología, la experimentación paranormal pero –muy especialmente- con ciertas Sabidurías Ancestrales y el Chamanismo nos permitió no solamente “vivenciar” estados de percepciòn supranormales sino obtener algunos registros físicos a consecuencia de esas prácticas. Éste es el punto donde me detengo y reivindico la metodología: no deja de ser sugestivo que aquellos que critican y desprecian este abordaje (y en consecuencia, los resultados propuestos) siempre lo hacen desde una postura apriorística. Es decir y en términos claros: los refutadotes, los que sostienen que sólo se trata de trucos de la imaginación  y buscan refutar con sus argumentos la hipótesis de la “percepción supranatural”, nunca han practicado, experimentado, vivenciado (y con alguna continuidad; no simplemente de manera azarosa y anecdótica) aquellas prácticas –en este caso chamánicas- que les permitiría vivenciarlo, o no. Esto que proponemos es de una obviedad absoluta: si decimos que mediante estas prácticas podemos asomarnos a otros planos de Realidad (porque lo hemos hecho) y ellos sostienen que “no”, y nunca lo han hecho… ¿cuál de las partes es menos “científica”?.

Ya sabemos que una de esas herramientas es el consumo de Plantas Sagradas, Maestras, es decir, enteógenos (alucinógenos) y es aquí cuando los críticos pueden decir que, en ese estado, se ve y se siente cualquier cosa. Acordemos por un momento. Pero lo cierto es que el Chamanismo tiene otras herramientas sin alterar la consciencia ordinaria, y cito dos: (a) el trabajo en Temazcales, y (b) la Ensoñaciòn chamánica –en los anteriores, durante el “tekio” de montaña, caminatas espirituales, etc.- Ya que de Temazcales hemos escrito (y hecho docencia) bastante, así como del Tekio y las Caminatas Espirituales, enfoquémonos en la Ensoñaciòn o  Viaje Chamánico.

  • Comprender claramente no solamente la existencia de un Plano Astral, sino aquello en lo que consiste (los interesados en más información, puede encontrar de interés mi libro “Fundamentos Científicos del Ocultismo”, cuya ediciòn digital gratuita pueden solicitar a: caintegral@yahoo.com.ar ) así como la lectura de este artículo.
  • Tener un claro y sostenido objetivo. El Chamán no hace las cosas por mera curiosidad; no “prueba a ver que pasa”. Su fortaleza (que alimenta también su Voluntad y, por extensión, es lo que le hace destacar a la hora de modificar la Realidad a su antojo) es tener siempre, propósitos claros y firmes. Si tu personalidad aún no está entrenada y educada en ese sentido, sugiero trabajes en ello antes que “intentar” el Viaje Chamánico. Porque –una vez más- el Hombre y Mujer de Conocimiento no “intentan”. Hacen
  • El campo de acciòn es, como dijimos, el Plano Astral. Y a éste se accede con cierta facilidad (luego de los dos pasos anteriores) en estados hipnagógicos e hipnopómpicos. El estado “hipnagógico” es ese estado de semi inconsciencia que antecede al dormirse, cuando no estás aún profundamente dormido pero ya no estás completamente despierto. Y el estado hipnopómpico es lo mismo, pero al salir del sueño. Vale decir que tienes que crear, voluntaria, conscientemente, un estado de semi adormecimiento con un marco técnicamente adecuado. Este marco estará dado:
  1. por la apertura de un Espacio Sagrado. Un fuego, consagrado de manera de despertar en él al Abuelo Fuego. Uno o más cánticos. Una intenciòn (mejor si es grupal). El saludo a los Rumbos.
  2. La realización de una Danza, pasos de “firma”, caminata alrededor del Fuego (que habrá dejado de ser “un fuego”; nótese la sutil diferencia) bajo la guía de alguien que acredite experticia en este trabajo.
  3. La introspección sobre el Propósito.
  4. A partir de aquí, las indicaciones de ese alguien capacitado que debe guiar al aprendiz. Si se me observa negar aquí el Conocimiento, permítaseme decir que sería una falta de respeto al espíritu del Chamanismo plantear que todo él puede ser enseñado “en teoría”. Es fundamentalmente vivencial. Y si lo es, es a partir de este punto donde debe comenzar la vivencia. Pero atiéndase a una observación importantísima: la razón de ese Viaje o Ensoñaciòn Chamánica es operar en ese “plano sutil” –el Astral-, operar en el sentido de cualesquiera sean los objetivos que se proponga: la sanación de un tercero, un “salto cuántico” en su cotidianeidad laboral o personal, el reunirse (siempre en el Astral) con otros chamanes, etc.

Para finalizar (por ahora, claro). Si la primera reacciòn del lector es rechazar por “supersticioso” este planteo, permítame señalar que detrás de su aparente “lógica” late una conducta absolutamente “mágica”: como “supone” que no es posible, concluye que no lo es. Insisto: experimentar primero, y a consciencia (con todo lo que la expresión “a consciencia” implica) y concluir después.

Luego: como gusto señalar, no estamos aquí ante “creencias”. Si es método, prueba, ensayo, error, conclusión, es que estamos frente a una tecnología espiritual

 

Ocho videos breves sobre el Pucará del Uritorco

Queridos amigos:

En nuestro canal en Youtube hemos subido ocho breves videos donde nuestro Director, Gustavo Fernández, nos introduce en los enigmas del castillo del conde Estévez en Pueblo Encanto, Capilla del Monte, y nos explica los secretos del cercano Pucará del Uritorco. Para accesarlos, éstos son los enlaces:

Preparación de la Pipa Sagrada

pipas2En numerosas oportunidades, hermanos y hermanas de práctica y Camino se han acercado preguntándonos cómo debe confeccionarse una pipa para esta Ceremonia sagrada. Qué mejor, entonces, que compartir unas palabras que nuestro hermanito de Sendero Julio Fabry me ha hecho llegar. Julio prepara para nuestra Agrupaciòn Difusora de Sabiduría Ancestral “Casa del Cóndor” estas pipas o “calumets” que empleamos, y reproduzco conceptos que me ha compartido. No solamente interesarán por el proceso técnico en sí; reflejan, también, el amor y la dedicación puestos para honrar esta tarea:

“El cuerpo está hecho con freno americano (nota: también se suele emplear naranjo y otras maderas) estacionado durante un año. Dicha particularidad permitió que la subcorteza quede adherida a la madera. De corteza saqué lo que la madera quería entregar; el resto irá cayendo de a poco, si es que así lo quiere la Pipa. Consideré y entendí con el corazón que quitar toda la corteza era quebrarle el espíritu a la madera y por consiguiente iba a quedar reducida a un objeto inerte. Luego que cada quien decida –en consonancia con la Pipa- como hará para aportarle belleza y sentido mágico”.

“El caño o boquilla es de “mandioca brava”, una planta guaranítica autóctona, la cual cultivo en mi jardín. Además de ser buena para elaborar artesanías, su semilla es comestible y las hojas tienen uso medicinal. El nombre de esta planta me inspiró una sensación de fuerza adecuada para un instrumento de poder. Su raíz es inadecuada para el consumo humano, de ahí el calificativo “brava””.

Ceremonia de pago y ofrenda

Ceremonia de pago y ofrenda

“No utilicé máquinas de ningún tipo, sólo energía humana dialogando con la madera. Las herramientas principales que empleé fueron mechas de perforación pertenecientes a mi bisabuelo y un cuchillo de talla que me acompaña siempre, cada vez que voy a una montaña en actitud generativa. Ambos, instrumentos de gran valor afectivo para mí”.

“En cuanto a la forma, es la más adecuada para sostenerla acunando, sin importar el tamaño de la Pipa. Todas tienen el mismo diseño para que no existan problemas en lo atinente a la técnica de encendido o compactación del tabaco.”

pago2“Todas fueron consagradas a la Pachamama en la Ceremonia de “pago y ofrenda”, intencionando para que sirvan de escalón a otros hermanos en el camino de hacer germinar sus semillas cósmicas”

Realizaremos nuestra próxima Ceremonia de Pipa Sagrada en el Retiro Chamánico de octubre en Capilla del Monte. Más info, aquí.

LA CEREMONIA DE LA PIPA SAGRADA

pipa“¡Ahó Metakyase!”, pensamos con la fuerza del corazón cuando nuestros labios se apoyan sobre la Chanunpa, Cachimba (“calumet” o pipa). “¡Así sea por todas nuestras relaciones!”, porque lo que estemos intencionando en ese momento es lo que se derramará sobre nuestro entorno. Cumpliendo la “Huehuetlatolli” (“Palabra de los Ancestros”) cuando nos recuerda que hombre y mujer no vinieron a la vida a creer, sino a crear, que somos dioses de nuestro mundo, y es el humo que de nuestro interior se eleva a los cielos el que nos recuerda ello y, al recordarlo, lo evoca, con toda la fuerza simbólica que ello significa. (Recordemos que la etimología del verbo “evocar” proviene de “llamar a los espíritus para que se manifiesten”).

En ese círculo que hacemos con nuestros hermanos, en el gesto de entregar la Pipa de manera ceremonial (para recordarnos la diferencia con el acto profano de fumar), en ese círculo que es el Universo reflejado macrocósmicamente. La Pipa reposará sobre nuestro antebrazo izquierdo, como un bebé, del lado del corazón, para significar nuestros sentimientos. Y al entregarse, girará sobre un eje vertical, caña mirando a quien lo recibe y entregado con ambas manos, con todo el misterio de la ofrenda. En el marco del silencio que resignifica el respeto, la emociòn y la comunión con el Todo. Así, la Pipa,  recorriendo el círculo en sentido dextrógiro que representa evoluciòn y crecimiento, también es el momento de dar la Palabra. Con serenidad, reflexiòn, intenciòn. Y compromiso, pues es inadmisible romper la Palabra dada a los demás o a uno mismo dentro del círculo ceremonial. Es el momento es que, según la Tradiciòn, más cerca estaremos del Gran Espíritu, pues el humo lleva nuestras palabras y pensamientos al Cosmos. Cada uno, cada una, sabrá la seriedad y honestidad de sus pensamientos y deseos en esos momentos. ¡Cómo no habría de saberlo el Gran Espíritu, entonces!.

Cuando el tallo y el cuenco están desconectados, tienes dos objetos sagrados. Cuando se conectan tallo y cuenco, tienes un ser viviente. Y uno se dirige a la pipa como un ser vivo y que respira y que conoce nuestro espíritu.

Por lo tanto exhalar el humo de la Pipa Sagrada es un acto espiritual vital, que da “vida” a lo que baña. Los hermanos reunidos en esa Ceremonia pueden intencionar así sus pensamientos y anhelos, o dotar de fuerza vital a sus objetos de poder.

Compartir la Ceremonia de la Pipa Sagrada es ante todo un acto de fraternidad. De honrar a los asistentes. De hacerles sentir la alegría inefable de saberse que están allí, en ese acto, en ese lugar y con quienes están por un gesto de elecciòn personal, y descubrir en el Ritual que si nuestras acciones en la vida son la medida de elecciones personales eso es evoluciòn consciente.

El divorcio entre el espíritu y el cuerpo de la humanidad comenzó el día que los Actos Sagrados, Trascendentes, con herramientas como el tabaco, el espíritu del vino, la danza, el “abuelito venado” fueron desacralizados. En la Ceremonia de la Pipa Sagrada asistimos a la maravilla de descubrir la resacralizaciòn de un acto con inolvidable impronta en nuestro espíritu.

ANCESTROS, CIENCIA Y RELIGIÓN

 
mayas-b11Es reiterativo (al punto que se aplica a numerosos horizontes culturales de la antigüedad con igual liviandad) acudir al argumento que estos ancestros eran supersticiosos, crédulos, ingenuos, casi esclavos de sus miedos irracionales. Ahora bien; estamos hablando de pueblos que realizaron maravillas arquitectónicas, algunas de las cuales serían difícilmente imitables en la actualidad. Que realizaron complicadísimos cálculos matemáticos y astronómicos, aún más difíciles si se atiende que no contaban con instrumental adecuado, sin medra de su exactitud. Que practicaron operaciones quirúrgicas finísimas y de alta complejidad: extirpación de tumores, cataratas, etc. Todos estos casos son prueba contundente de una sola cosa: gran inteligencia. Pensamiento analítico, racional, crítico. Científico, en síntesis. Bien, pero a esos mismos genios les tratamos luego de poco más que imbéciles a la hora de creerles sujetos a creencias “pueriles”. Lo que estamos diciendo es que eran “inteligentes” en términos técnicos y tontos en términos “religiosos”. ¿Es esto sensato?.
Yo creo que no. Que verlos de esa manera no es más que una extrapolación del condicionamiento cultural vigente hasta el siglo pasado que decía “cuanto más antiguo es el hombre, menos inteligente”. La inteligencia (no la “cultura”, o la información acumulada) se basa en el (correcto) uso de funciones lógicas, racionales, analíticas, de nuestro cerebro. Que, como sabemos, es el mismo hoy que el que era en ese entonces.
Así que los veo como capaces de cuestionamientos religiosos o espirituales, también. No dudo que habría permeables a los temores seudo religiosos. ¿No los hay en abundancia, hoy, acaso?. Que había fanáticos. (¿estamos libres de ellos, hoy?). Pero estoy seguro que habría, muchos, que se harían preguntas. Que cuestionarían. Que, incluso, se rebelarían.
Así que concluyo que el estereotipo de ancestros crédulos manipulados por una casta de hábiles sacerdotes me parece no sólo una simplificación absurda. Me parece una falta de respeto a su inteligencia (que no tiene nada que ver con su ubicación en la “escala social”, fuera la que fuese entonces)

HOY, COMIENZO DE AÑO TOLTECA

x Tlazohcamate, Abuelos, por el Conocimiento!. Tiagüi, herman@s, para que se expanda!.
“Eran muy artistas e ingeniosos para todo lo que hacían. Todo era de buen gusto y calidad, inventores de artes maravillosas, de una antiquísima ciencia relacionada con las hierbas medicinales con magníficos resultados. De las piedras sabían tanto que era increíble, aún de las piedras bajo la tierra, o cristales embutidos o incrustados dentro de rocas mayores, descubiertos por sus conocimientos profundos. Eran tan extraordinarios estos Toltecas, que no se les escapaba ningún conocimiento, avezados en Astrología. conocían el arte de interpretar los sueños, hombres buenos, virtuosos, grandes oradores” (Fray Bernardino de Sahagún, en su “Historia General de las Casas de Nueva España”, 1546.)

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