palabra de guerreroProvoca una sonrisa ver con qué liviandad a algunas personas les gusta llamarse a sí mismas “guerreros”, quizás pensando que lo son por disfrazarse de indios (si la expresión les resulta chocante, piensen cuánto más resulta verles) o por cuán fuerte gritan “¡Ahó!”, “¡Chicahuac!” o “¡Jalalla!”, o llamando “hermanito” a cualquier desconocido. E ignorando que sólo comienza a llamarse “guerrero” aquél o aquella que hace de su Palabra la columna vertebral de sus acciones. Porque el valor de un guerrero se mide por el valor que el mismo otorga a la Palabra dada. Y cuando asientas con la cabeza pensando que eso ya lo sabes, piensa también si alguna vez tu Palabra claudicó ante una excusa. Y si tu Palabra vale tu vida,entonces vale más que tu dinero o tus relaciones. Porque a todo puedes renunciar, todo puedes abandonar, de todo puedes alejarte, menos de la Palabra dada. Porque si fue dada, ya no es tuya y no tienes, por propia elecciòn, ningún poder sobre ella, excepto el mandato de cumplirla. Y si no estás seguro de cumplirla, ¡es tan sencillo!. Simplemente, no la des. Porque también puedes encontrar tu Camino sin necesidad de llamarte “guerrero”.
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