En el Tepozteco. Tepoztlán, al fondo del valle
En el Tepozteco. Tepoztlán, al fondo del valle

Por un colectivo de razones que iré exponiendo aquí, estoy absolutamente convencido que los Toltecas conocían (y empleaban con determinados fines) el desdoblamiento astral, esto es, la proyecciòn o exteriorizaciòn del cuerpo o doble astral de manera consciente y voluntaria por fuera del cuerpo físico.

Admitir esto implica por parte del lector dos peticiones de principio, sobre las cuales no puedo extenderme aquí por la obvia limitaciòn de espacio (propia) y tiempo y paciencia de lectura (de ustedes). Pero que no evado. La primera, tiene que ver con admitir la existencia en sí no solamente del cuerpo astral sino especialmente del “plano” astral. Para ello, remito a mi libro “Fundamentos Científicos del Ocultismo” (interesados en obtener gratuitamente la ediciòn digital, solicitarla a: caintegral@yahoo.com.ar ). La segunda, que implica alguna utilidad pragmática. En lo personal, estoy también convencido que la hay, y propongo dos ejemplos: la detecciòn de patologías en el cuerpo físico y la identificación de las líneas de energía telúrica., pues es un hecho comprobado para los experimentadores (obsérvese que escribo “experimentadores”; nada más patético que teóricos refutadores que nunca experimentaron tal desdoblamiento porque, obvio, para qué van a perder tiempo si ya saben que “no existe”…). En el primer caso, remito a la extirpación, por caso, de tumores cerebrales en un amplio horizonte cultural, desde los inkas y waris en el hemisferio sur hasta los propios toltecas y mayas en el norte. La extirpación de tales tumores craneanos tiene más allá del enigma de su logística (cómo lo hicieron, con qué tecnología, con qué profilaxis) otro misterio igualmente apasionante: ¿cómo los detectaban?. Porque como sabemos, un tumor cerebral no “duele” en el mismo punto donde se encuentra (sino que produce consecuencias indirectas: paralización de un miembro, ceguera, alucinaciones) y como se observa en los cráneos horadados (huelga decirlo: la calcificaciòn a posteriori del borde de las trepanaciones demuestra que en más del 80 % de los casos el paciente sobrevivía muchos años a la operación) no se iban realizando hoyos “exploratorios” hasta dar con el mismo,

El particular comportamiento de una línea de energía telúrica en la cancha de pelota de Xochicalco
El particular comportamiento de una línea de energía telúrica en la cancha de pelota de Xochicalco

sino que los operadores iban directamente al punto a tratar. Asimismo, hemos demostrado el conocimiento radiestésico que estos pueblos tenían, al detectar y, sin duda, usar en su beneficio las líneas (hoy llamadas “Hartmann”, “líneas ley”) de “energía telúrica” (como en el alineamiento de la cancha de pelota de Xochicalco y Cantona respecto de las mismas y su conversión en “zigzag”, las canalizaciones de los mal llamados “baños de Netzahualcoyotl” en el cerro Tecutzingo siguiendo precisamente esas líneras, etc.), y señalo todo esto porque si hay algo evidente (otra vez; para quien experimente) es que en ese estado de “desdoblamiento astral” las “perturbaciones” que en relaciòn al entorno provocan los tumores en el cuerpo o las líneas de energía telúrica en la tierra resaltan como claramente evidentes.

Pero regresemos al conocimiento astral de los Ancestros.

Tepoztlán

 Es un lugar magnético, mágico. Si uno puede obviar las hordas de “gringos”, los inefables yankies que atronan el lugar con sus risotadas y sus faltas de respeto, el panorama magnificente y las indubitables energías del sitio nos transportan a otro tiempo, quizás también a otros lugares.

Mientras hacía la experiencia relatada
Mientras hacía la experiencia relatada

  Para comenzar, sentado en la escalinata del templo, una pirámide de unos veinte metros de altura construida entre el farallón del cerro y el abismo (¿cómo habrán hecho?) miro hacia una herradura de cerros. La cumbre está aun un poco más arriba, y ciertamente y de haberlo querido, los antiguos constructores la habrían erigido allí. Pero no. Seleccionaron este lugar, donde el péndulo gira frenéticamente en sentido horario. Porque, quizás, sabían de ese Conocimiento Universal que los chinos, precisamente en esos mismos tiempos (500 AC – 600 DC) expresaban ya en el Feng Shui, cuando decían que el punto de más energía geográfica no era la cima de un cerro ni el valle, sino un punto en la ladera, a dos tercios de la altura total, precisamente donde estaba sentado. Y si ese 2/3 evoca en ustedes algún aprendizaje de Geometría Sagrada, déjenme relatarles algo espectacular: el eje Sur – Norte que atraviesa el templo, se desvía exactamente… 52º!. ¿Recuerdan todas las observaciones que en otro lugar he escrito sobre el ángulo de 52º?. (el ángulo de la Gran Pirámide de Khufu, el desvío de la nave central de tantas iglesias respecto del Norte magnético, la abertura histórica de las patas del compás en las Logias masónicas, los 52 Años Sagrados del cómputo llamado Tzolkin y del Tonalamatl, la cantidad de días de cada Ciclo Cósmico Humano (siete) en el año según el Rosacrucismo…)

  Era el lugar ideal para realizar una experiencia recomendada. Me deslicé a un lado de la base cuadrangular del templo y apoyé ambas manos sobre la pared. Lentamente, comencé a llevar mi frente hacia adelante, buscando el frío contacto de la piedra. Más. Un poco más… Traté de no pensar. Difícil. Seguí desplazando mi cabeza hacia adelante. Ya debería estar apoyando la frente en la piedra. Pero no. Mi cabeza seguía desplazándose, más. Más. Ya sentía cómo mis piernas se arqueaban hacia adelante para acompañar al torso y la cabeza, y de pronto reparé en que las manos… estaban hacia atrás de la misma, ¡como si mi frente se hubiera “sumergido” en la pared! No pude evitar un sobresalto y me eché hacia atrás. La pared, claro, permanecía impertérrita.

 Vamos de nuevo. Sin hacerme trampas. Lentamente, la cabeza hacia adelante mientras mis manos, a los costados, me sostenían e indicaban los pocos centímetros que me separaban de la roca. Pero esos pocos centímetros comenzaron a convertirse en decímetros, y otra vez sentía que mi cabeza estaba mucho más allá, más adelante de lo que debería estar. Evité abrir los ojos mientras agudizaba los sentidos a mi alrededor. Hacía frío y los gringos parecían haberse alejado mucho. Y frente a mí, tres triángulos luminosos con sus vértices hacia arriba y una tenue, muy tenue luz al frente cuando una voz desconocida tronó en mis oídos o en mi mente, no lo sé aún. La palabra era “Ioxicateotl” (aún estamos averiguando qué significa la misma).

 Lentamente me retiré hacia atrás y las sensaciones desaparecieron. Ahora sí, hacía calor y los gringos vociferaban nuevamente. O nunca habían dejado de hacerlo y simplemente no los oí.  ¿Y qué es lo que había ocurrido?. Tiempo después comprendí: cuando creía que mi cuerpo se inclinaba hacia delante, físicamente no lo hacía –es decir; permanecía estático- La sensación, entonces, era dada por tratarse del cuerpo astral el que se desplazaba hacia delante (iniciando el desdoblamiento) que, a ojos cerrados, mi percepción subjetiva interpretaba como un movimiento corporal. Para ponerlo de otra forma: en ese lugar y punto especial –porque a través de los años y sucesivos viajes (y experimentos) comprobé que el fenómeno ocurre sólo en un muro específico del teocalli- se introduce al aprendiz a las primeras etapas del control de su proyecciòn astral.

Haciendo la experiencia en Teotihuacán
Haciendo la experiencia en Teotihuacán

Mi aprendizaje (no sé si también el de los antiguos Toltecas) continuó en Teotihuacán, donde en la cima misma de la Pirámide de Sol pasé a la fase siguiente: allí existe (estoy seguro que muchos de ustedes que han subido hasta allí la han visto) una pequeña placa metálica, en su mero centro. Se especula (no conozco a nadie que lo sepa a ciencia cierta) si la misma está desde su construcciòn o fue insertada posteriormente (en todo caso, cuando menos a finales del el siglo XIX pues desde principios del siglo XX hay reportes de la misma) así como si se trata de una simple placa o por el contrario todo un vástago que penetra en la construcciòn. Todo ello resultaría interesante de delucidar pero es irrelevante en términos de la experiencia: arrodillarse frente a la misma y apoyar, con los ojos cerrados, sobre ella el entrecejo. Esto es doblemente interesante porque mientras en el muro del Tepozteco todos los experimentadores (llevo allí a todos mis grupos cuando viajamos a México) viven la misma experiencia, en Teotihuacán todos experimentan vivencias diferentes: en mi caso particular, mientras allí estaba con los ojos cerrados tuve la clarísima imagen mental de estar asomado a la periferia de la pirámide, observando una procesiòn –no afirmaré si ancestral o contemporánea; ello no me estaba claro- por la mal llamada “Calzada de los Muertos”. Y

Códice "Borgia": los distintos cuerpos sutiles
Códice “Borgia”: los distintos cuerpos sutiles

de la “visiòn” regresé a sentir donde me encontraba: como dije, arrrodillado y con la frente apoyada en la placa metálica. Todas las otras personas que he llevado a hacer la experiencia me han descripto situaciones distintas, es más, muchas de ellas ni siquiera ubicadas en esta Pirámide del Sol, de donde colijo –esto es apenas una opinión personal, quizás falible; pero, en fin, ustedes están leyendo esto para conocer mi opinión personal, después de todo- el “Camino de Aprendizaje” quizás comenzaba en retiros en Tepoztlán, para dominar el arte del Desdoblamiento, y culminaba en Teotihuacán, donde se entrenaba el Viaje Astral.. Finalmente y en cuanto a Tepoztlán, no ignoro su fuerte naturaleza espiritual, tanto como “meca” de movimientos espirituales (los lectores argentinos me comprenderán bien: Tepoztlán es la “Capilla del Monte” mexicana. Y los lectores mexicanos me comprenderán mejor. En Argentina, Capilla del Monte es la “Tepoztlán argentina”.). Remito a mi nota “Ecos chamánicos entre Tepoztlán y Capilla del Monte”.

Códice "Borgia": desprendimiento del "nagual", una interpretaciòn particular del cuerpo astral
Códice “Borgia”: desprendimiento del “nagual”, una interpretaciòn particular del cuerpo astral

Otra de las evidencias de esta afirmación aquí planteada está en la variedad de “códices” (textos ilustrados en “amate”, o papiro del árbol homónimo) donde se describe cuidadosamente el conocimiento de mla multiplicidad en la constituciòn de la naturaleza humana, tema que hemos tratado en extensiòn aquí.

Incidentalmente, no olvidemos que –esto lo sostienen Hombres y Mujeres de Medicina aún hoy- la “sanación chamánica” se produce en el plano astral; en el ámbito ceremonial del Temazcal, es en ese plano donde se producen las visiones, las vivencias y las operaciones y manipulaciones, y porque no hay distinción entre “vuelo chamánico” y “viaje astral”. El conocimiento de lo Astral, en consecuencia, no sólo era imperativo en el paradigma cultural de los Ancestros: era cotidiano.

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