temazcal natural“Temazcalero” es aquél hombre o mujer que “corre”, guía, facilita un Temazcal. Debe conocer y manejar con solvencia una multitud de aspectos, desde la construcciòn o preparaciòn del espacio físico en sí para las ceremonias, las infusiones que se rociarán sobre las “abuelitas”, manejo de tiempos, temperaturas, primeros auxilios, hasta la Sabiduría ancestral legada y su adecuaciòn no sólo a los asistentes sino también a los tiempos y ritmos que corren. Conocerá cantos y meditaciones, repetirá palabras transmitidas ancestralmente por los Abuelos. y si eso fuera todo, sería, aún así, una tarea profundamente humana y espiritual.
Pero es mucho más que eso.
Porque ser temazcalero es saberse administrando una Medicina que desde los arcanos del Tiempo (y seguramente del Espacio) le fue legada a esta humanidad por espíritus elevados que sólo ocuparon esos cobrizos cuerpos de nuestros humanos antepasados en su misiòn de paso por esta Tierra; es aceptar la tarea de ser un vaso comunicante entre la Madrecita Tierra y el Padre Sol. Y una vez consciente de todo esto, dejarlo de lado, quemarlo en el calor del ombligo, fundirlo con el Atechinoli, la esencia viva del vapor, dejarlo enfriar y observar el resultado: alegrarse de ser un servidor de espíritus dolientes y cuerpos que buscan curaciòn a sabiendas que la sanaciòn, la que verdaderamente importa deberá despertar desde ese interior. Entonces, él o ella, temazcaleros, serán sólo una luz que guía el camino de ese hombre o mujer-medicina que duerme en cada ser humano. Y así, comprendiendo que su verdadero trabajo es aprender de esas “abuelitas” que entregan su calor a medida que avanza la ceremonia, entregando a la gente el calor de nuestro espíritu a medida que avanzamos en el sendero de nuestra misiòn. Por eso este Camino es Sagrado.

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