guerreroEl Guerrero entiende que la vida está compuesta por una sucesiòn de acciones que ocurren. Por lo tanto, actuar es un imperativo de supervivencia. Quien actúa, está vivo. Quien aguarda que las acciones “le” ocurran, muere todos los días un poco.

El Guerrero no confunde Bondad con Benevolencia, ni Caridad con Misericordia. Administra su Bondad como un capital precioso, confiándola plenamente a quien la merezca. Y siendo implacable, pero vacío de sentimientos, con quien la deshonre.

El Guerrero elige la Rectitud como norma de vida, sabiendo que Rectitud nada tiene que ver con lo que los demás piensan de él sino con la fidelidad a los convenios personales que ha suscrito libremente entre él y la Realidad. Por eso es la Realidad, los hechos cotidianos y la actitud de los demás hacia él -sean cuales fueren- de las que nutre su poder.

El Guerrero comprende que no puede rodearse de personas temerosas e indecisas. Sabe que vivir no es asunto de ocultamiento. Sustituye el temor por planificaciòn audaz, reemplazando el miedo por respeto y prevenciòn.

El Guerrero sabe de su poder, por ello no tiene motivos para ser cruel ya que al no requerir demostraciòn de su condiciòn trata con respeto a los demás.

El Guerrero demuestra entereza en la Palabra dada, ya que cuando asegura que va a realizar un acto es como si el mismo ya estuviera hecho. Los demás jamás comprenderán que esta condiciòn es la fuente de todo su Poder. No promete: cumple. Porque el mero hecho de hablar ya ha puesto en movimiento todo su ser.

El Guerrero sabe que el honor es coherencia entre pensar y hacer; por ello es enteramente suyo y jamás negociable.

El Guerrero no mide la Lealtad por subjetividades como el amor o el parentesco, sino por la magnitud y consistencia de los actos.

Y sobre todo, un Guerrero no andará en busca de compasiòn o complacencia, como tampoco de comprensiòn o auxilio porque, viva o muera, luchará con frialdad pero sin contemplaciones, quejas o titubeos.

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