Meditación por Edades de la Vida.

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Esta técnica de meditación también será guiada en el taller.

Es una técnica de trabajo interior sumamente efectiva y apreciada por los maestros.

Su origen es Maya, y si bien está pensada para realizarse de manera guiada en los temazcales, sus efectos son también perceptibles cuando se realiza en solitario frente a nuestro altar chamánico.

El altar chamánico será un simple rincón, una mesita o esquina de habitación donde reuniremos algunos de los objetos como sahumador, piedra de obsidiana, si hay posibilidades un tecpal o cuchillo de obsidiana, la cuya o piedra de poder, hierbas para sahumar, vela, un plato, y siempre presente el elemento tierra, una pluma, la chakana si tenemos.

Debe entenderse que por motivos fáciles de comprender, estos elementos NO estarán necesariamente circunscriptos a una misma etnia: pueden ustedes disponer allí objetos indígenas de distinta procedencia. Y cuando digo “indígena”, debe interpretarse como “aborigen”. Todos los pueblos tienen sus aborígenes, sus autoctonías ancestrales y dado el espíritu de cosmovisión universalista propio del Chamanisno, no hay contradicción que en este altar haya, por ejemplo, un elemento incaico junto a uno celtíbero, siempre y cuando este último responda a la más arcaica tradición local.

El objetivo de esta meditación se comprenderá mejor si primero ilustro una lectura propia de la Tradición ancestral.

Para ésta, el Tiempo no es lineal; es circular. Es decir, en la perspectiva occidental y judeocristiana estamos culturalizados a ver al Tiempo como un segmento. Nuestra vida comienza en un punto y finaliza en otro. Hoy estamos –según esta aproximación- parados aquí, en un punto “X”. Y sólo podemos recordar algunos puntos inmediatamente anteriores de esta recta –los más alejados “hacia atrás” se diluyen en el recuerdo- y quizás el inmediato siguiente.

Pues en la perspectiva chamánica, el Tiempo es un círculo. Estamos aquí, en este punto “X”, pero por ser el segmento de nuestra vida un círculo que vuelve al comienzo (la serpientes Uroboros, aquella que se muerde la cola), desde este “aquí” puedo observar cualesquiera de los otros puntos de ese círculo.

La segunda observación es que desde la perspectiva chamánica la Vida, la propia Vida, es una entelequia que sólo espera la “materia” que la llene. Esos son nuestros pensamientos y nuestras acciones. Poniéndolo blanco contra negro, esto significa que vivimos dos Vidas; la que vamos haciendo, y la que en potencia aguarda por nosotros.

Y de ésta tenemos mucho que aprender. A las “señales” que son semillas latentes de oportunidades y que esta vida circular tiene para transmitirnos, es hacia dónde orientaremos nuestra meditación.
Así que, iremos “flotando” del nacimiento –o mejor, desde aquella época de nuestra vida en que recordemos imágenes, voces, palabras, más remotas: cuatro, tres años de edad- hasta los 13. Luego de los 13 a los 26, 26 a 39, 39 a 52 y así sucesivamente hasta los 104 años.
Cuando una imagen, un rostro, un momento se detiene y destaca, significa que esa misma tiene un mensaje para ésta etapa de nuestra vida. Y cuando digo aquí “etapa”, quiero decir “momento”. Es un símbolo.

No fuercen su interpretación, no traten de decodificarlo.

Con los días, dejándolo fluir, se les revelará, tendrá respuestas o enseñanzas importantes para la cotidianeidad diaria de sus vidas.

RECUERDEN: inscripción hasta el 10 de enero. Toda la información en este blog o en la página del evento en facebook

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