maízNo insistiré bastante sobre la capacidad científica de los ancestros americanos. Fueron los primeros en manipular genéticamente una planta para mejorarla. Mientras egipcios, chinos, sumerios, etc., etc., sólo adaptaban plantas silvestres a sus necesidades de consumo, sembrándolas, mejorándolas con riego artificial, los olmecas y zapotecas, hace seis mil años, “inventaron” el maíz. En efecto, éste NO EXISTE en estado salvaje; sólo un tipo de pasto o hierba conocida como “teozintle”. Los ancestros americanos la modificaron para resultar la mazorca de maíz que conocemos hoy. El maíz es la única planta que necesita intervenciòn humana para crecer: si el marlo de una mazorca, “choclo” o “elote” se siembra sin quitarle los granos, crece una nueva planta pero estéril o con mazorcas ecuálidas y mínimas. Esa fue, precisamente, una de las enseñanzas de Quetzalcoatl, el tratamiento y modificaciòn del maíz sobre el que se edificaron esas poderosas civilizaciones. Y no es sólo apasionante cómo los originarios lo hiciron sino el hecho no menos importante QUE PRIMERO TUVIERON QUE TENER EN MENTE LO QUE DESEABAN HACER Y PROCEDER CON UNA METODOLOGÍA PARA LOGRARLO. Eso es puro pensamiento científico, mientras en la primitiva Europa se creía que las plantas dependían de circunstancias “mágicas” sobre las que el hombre nada podía influir.

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