A todos quienes recibían la notificación del evento del próximo fin de semana con la presentación del “chamán” Paulino Martínez en Paraná: informo que el Chaman Paulino Martínez, de manera inconsulta y para nosotros repudiable, acaba de notificar que NO se presentará en Paraná. Parece que la razón pública que aquí expone son los “insultos” recibidos por algunos compatriotas de él que postearon en sus comentarios. Advierto, como organizador y principal responsable, que los comentarios “borrados” los ha borrado él; jamás ADSA “Casa del Cóndor” ha censurado ni censurará opinión alguna, aunque fuera injusta o desubicada, porque respetamos el derecho de los demás a opinar por sobre todas las circunstancias. Dolidos y profundamente decepcionados por Paulino Martínez, comprobamos que ha decidido quedar a trabajar en Buenos Aires simplemente porque hay mucho público disponible; de lo que estoy hablando, es que ha decidido en función de su conveniencia económica. Y la Palabra dada, parece que se ha ido al traste. A la gente que estaba trabajando con entusiasmo y buena fe en la organización de esta actividad, a toda la gente que lo esperaban con sus expectativas, a quienes estaban haciendo “malabarismos” con sus tiempos, sus trabajos, sus familias para poder viajar a Paraná el próximo fin de semana y seguir aprendiendo, les pido disculpas de corazón por razones de las que no somos responsables. A la gente que había anticipado sus pagos, como ya saben, se les está reitegrando el dinero de nuestros bolsillos estos días. Me cuesta aceptar que un “chamán” no cumpla su compromisos y su Palabra, me cuesta aceptar que se ha defecado en el respeto a toda esta gente, me cuesta aceptar que arteramente me ha llamado “hermano” cuando hace esto a mis espaldas. Me duele por mi gente. ADSA “Casa del Cóndor” obviamente no sufre mella en sus actividades ante esta ruindad y seguiremos sumando proactivamente, como siempre. Yo, en tanto, agradezco al Universo haberme dado esta oportuna lección de descubrir las pequeñas miserias que desnudan a los “chamanes” de escaso vuelo moral.

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