(Que demostraría la práctica extendida en toda la América precolombina). Leemos en “Relación de las provincias del Tucumán” (1582) de Pedro Sotelo de Narváez: “… acostumbran meterse en las casas debajo de tierra y muy abrigadas, a sudar, como manera de baños, con piedras calientes al fuego sobre la que echan agua, y de allí salen, después de sudar mucho, a que les de el aire, aunque se enjugan dentro”.

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