Tal como oportunamente informáramos, del 18 al 22 de diciembre se llevó a cabo, junto al sitio arqueológico de Cantona (Estado de Puebla, México) este evento, que reunió a más de ciento veinte invitados de cincuenta y dos países. Esta es apenas una crónica personal, que no involucra el parecer de organizadores y, sin duda, de muchos de los asistentes. De modo que sabrán ustedes disculpar que abuse de un espacio donde no se me limita en mis expresiones y de la benevolencia de mis lectores para acompañar mis extravíos.

Una de las tiendas habilitadas para informaciónEn lo personal, el vuelo de regreso me sumergió en profundas reflexiones, aunque seguramente no por los motivos que quienes gentilmente me invitaron tenían en mente. Podría resumirles diciendo que la mayor parte de las casi trece horas que, Nochebuena incluida, estuve en el aire, las invertí en preguntarme si, de cara a la franqueza que ustedes se merecen, escribiría lo que realmente pensaba o lo que era políticamente correcto. Porque esas reflexiones van mucho más allá del evento de Cantona. Tiene que ver con la Sabiduría Ancestral, la Nueva Era, los egos y vanidades. Ustedes juzgarán mi decisión.

 Sobre la organización en sí, mi agradecimiento a las caras visibles de la organización, el diputado César González Madruga y Francisco Aguilar, “Águila Real”. Todo evento suma aciertos y desprolijidades, y quien esté libre de pecado, ya saben…. Además, redundar en esos detalles sería tan injusto como morder la mano que graciosamente se extendió . Cómodamente sentado en el aviòn y alojado en un hotel de excelente categoría, es fácil la tentaciòn de derramar cascadas de genuflexos agradecimientos con la mente puesta en la próxima invitaciòn. Y, claro, entonces es casi un reflejo de carácter transitivo elogiar puntillosamente a todos y cada uno de los presentes, cosa que, después de todo ocurre en todos los ámbitos: políticos, profesionales de las más variadas disciplinas, deportistas y hasta comisiones barriales. Pero ocurre que estamos hablando de Sabiduría Ancestral, Espiritualidad y Nueva Era…..

Con buenos amigos. Christoph Motzet y Marcos Guerrero Alguien podría acotar aquí que no hay que poner energía en lo negativo, que todo suma, que todos son maestros. Puede ser. Pero también puede ser que tanto mirar el propio ombligo llevó a la multiplicación de espacios e individuos que medran con la buena fe del prójimo o desnaturalizan el mensaje. Y puede ser que esa postura sea también hipocresía pura.

Porque el ambiente de la “espiritualidad profesionalizada” (lo digo sin ánimo de ofensa y sólo con carácter descriptivo, pues a fin de cuentas, yo también lo integro y lo señalo como rótulo de quienes nos dedicamos a tiempo completo a estos menesteres) es fuertemente corporativista. Yo te invito a mi congreso, vos me invitás al tuyo. No lo hacés, no lo hago (algo de esto le ocurrió a una colega, que por organizar un congreso “unificador” en una país hermano y no invitar por cuestiones presupuestarias a quien se le considera gestor inicial de la idea a nivel internacional recibió como respuesta del mismo (por lo menos, quien avisa no es traidor) que había perdido su derecho a ser invitada por no haberlo hecho correspondientemente con él primero). Organizo un evento, y los “destacados referentes” son gente del “mismo palo” o, por lo menos, que comulgan en pareceres comunes. Y no está mal, digo, es derecho de cada uno reunirse con quien así desee y participar en emprendimientos con denominadores comunes. El problema, empero, está cuando esa “selecciòn” implica la discriminación de otros, seguramente con el mismo derecho de estar ahí.

El imponente sitio arqueológico que daba marco al eventoCaminé las mesas de ese evento, escuché numerosas conferencias –como en todo, interesado en unas, aburrido en otras y en el tercer grupo la incómoda sensación de transitar un espectro donde lo más  ”high”, lo más “evolucionado” –lo que más aplausos reúne, bah- está en cuanto más desenfrenadamente hipotética, especulativa (por no decir, improbable) teorïa se arrojase a los vientos. Conocí gente estimulante y espero haber comenzado a cultivar un par de nuevas amistades. Miraba a mi alrededor, y pensaba en que a mi regreso –ahora, aquí- podría decirle a ustedes que sí, que fuimos la avanzada de la Nueva Era, que como miembro por derecho propio del Consejo Universal de Sabiduría Ancestral –que lo parió- tengo nuevos blasones que exhibir.

Supongo que algo parecido pasaba por algunas otras mentes. Tal vez eso explique tanto ego, tanta vanidad a diestra y siniestra. Una “remake” de lo que ya había observado en el Primer Encuentro, en México DF, en noviembre de 2011. Pero acunaba la esperanza de una lectura sesgada y parcial, y decidí esperar una nueva oportunidad para someter a “contraprueba” esa perspectiva.

Dando mi conferenciaSi en verdad queremos que la Espiritualidad y la Sabiduría Ancestral campeen por el mundo, estaría bueno dejar de creer que el hábito hace al monje. Cuando veo tanta gente volcada al Chamanismo y al Conocimiento Originario usar vincha, poncho o tilma todo el día, decir “ahó!” a cada paso, cuando veo a tantos y tantas neohippies que se sienten más próximos a los Maestros Ascendidos cuanto más exótica es su vestimenta y que han olvidado palabras tan simples y lindas como “buen día” o “gracias” por un “namasté” que de tan repetido aburre (demostrando otra vez la distancia entre el buen uso y el abuso), cuando se cree que más en sintonía con la Era de Acuario se está y más “espiritual” se es si nos creemos sin reflexionar absolutamente todo y cualquier cosa, es cuando me pregunto si estos modismos no terminan siendo funcionales, precisamente, al Sistema con el que no estamos de acuerdo. Y recuerdo a tantos espiritualistas y esoteristas, maestros en serio, por ejemplo, en los siglos XIX y XX (¿quieren nombres?. Van algunos: Krishnamurti, Steiner, Gurdjieff, Eliphas Levi, Iglesias Janeiro, Vivekananda, Schouré, La Ferriére y tantos otros) que tanto hincapié hacían en el pensamiento analítico de la mano del espíritu, de la teoría y el estudio) y no puedo dejar de compararlos, con una sonrisa que se agranda, se agranda, se agranda, con estos maestros de hoy, de telemarketing en youtube, respuestas simplonas que tratan de parecer verdades cósmicas y egos tan bien disimulados…

Parte del público asistente. Y regresé, decidido a no sentirme parte de ningún Consejo “Universal”. ¿Con qué derecho usaría ese nombre como antecedente curricular?. ¿Dónde, puedo decir que –por pertenecer al mismo- estaría representando a parte de todo el “universal” espectro del Conocimiento?. ¿Cómo puedo hablar de ser vegetariano y convencer a una etnia casi virginal a cesar en su sacrificio de “ajolotes” en sus ceremonias y a la par usar chamarras de cuero de la mejor calidad?.  ¿Cómo hablar de Espiritualidad y de ser una alternativa al Sistema si se sigue siendo rehén de conveniencias partidistas y políticas del momento?.

En este ámbito donde medran unos cuantos que detrás de su “Sabiduría ancestral”, su “apertura de conciencia” late la visceral necesidad de un espacio propio donde cultivar su quintita, sé que pujarán por un lugar que seguramente quedará vacante –el mío, porque dudo que vuelvan a invitarme. Lo que, por otra parte, propondría algunas conclusiones…- , y, de esa manera, “chapear”. Uno también lo necesita, cierto, pero si el precio es aumentar geométricamente la inconsistencia del propio discurso y las afirmaciones más extremas para resultar “interesante”, si la membresía del club obliga al “pedo místico”, termino concluyendo que la prostituciòn no es lo mío.

Imagen 017 Ah, por cierto. Si alguien va a acotarme  lo que he llamado el “segundo “meme” de la Seudo Espiritualidad”: “Cuando creas ver algo negativo en el otro, piensa que él es sólo un espejo de ti, y lo que ves, en ti está”. Déjenme decirle que cuando vemos a un abusador de niños, un político corrupto o un narcotraficante seguro que es porque nosotros mismos, entonces, lo somos, verdad?. El problema de los asertivos espiritualistas es que se toman como Leyes Cósmicas aún cuando remitan a la subjetividad y ductilidad de la naturaleza humana, donde, por ser todos distintos -aunque a la vez, Uno- no estaremos constreñidos a esas leyes como a la Ley de Gravedad… Este “meme” es en verdad un sofisma para, evitando el sano debate, hacer la “devolución” (qué término tinellizado) de la crítica cuando deba ser constructiva.

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