Desandar la obra y el pensamiento de Carl Jung provee tantas lecturas sobre las experiencias de la propia vida como única e intransferible es la experiencia humana. Brinda, también, una respuesta “sintética”  algunas preguntas existenciales como por ejemplo, encontrar el común denominador de búsquedas espirituales aparentemente disociadas entre sí. Y un modelo de aproximación de esta afirmación es el espíritu de esta nota.

             Siempre he aceptado que debería haber una explicación a mi ansiosa inquietud espiritual por disciplinas disímiles. La simple “curiosidad” sirve como etiqueta, mas no como razón. Y sí, quizás, la intuitiva certeza que todo el Conocimiento es Uno y, en algún punto, en algún momento, las paralelas sí se tocan. Así, y entre otros ítems, he dedicado años a campos tan aparentemente inconexos comola Geometría Sagrada por un lado, y el aprendizaje, vivencial pero también intelectualizado del Chamanismo y la Toltequidad. Debo, entonces, al Campo Junguiano haber logrado encontrar el vínculo entre estoas áreas, no como satisfacción del inconsciente sino como expresión de Sabiduría Ancestral, salvo que aquél inconsciente sea de naturaleza Akhásica.

             Podrían pedirme ustedes que explique en dos líneas qué es la Geometría Sagrada y qué es el Chamanismo, y me meterían en problemas. Doble problema, porque el deseo de satisfacer la inquietud del lector a veces está acotada por la complejidad de la idea. Digamos, entonces y a riesgo de resultar burdamente ambiguo, que llamamos “Geometría Sagrada” a la ciencia que estudia, en su faz metafísica (en el sentido etimológico de la palabra, “metá tá physiká”, “lo que está más allá de la física”) las Leyes Fundamentales de naturaleza espiritual sobre las cuales se construye el Cosmos (el que percibimos, el físico, pero también sus planos más sutiles) de acuerdo a principios reducibles a la idea que “Dios geometriza”, y un abordaje más pragmático que pasa por comprender cómo sabios de todos los tiempos y culturas reflejaron ese conocimiento en sus construcciones, sus centros rituales e iniciáticos, sus áreas consagradas. Y, por otro lado, llamamos “chamanismo” (en un sentido amplio) al rescate del Saber Ancestral y su aplicación actualizada y, permítanme aquì agregar una reflexiòn que es de naturaleza personal y sin duda escandalizará a más de algún acreditado referente (pero a la hora de escandalizar, ¿algo nuevo en mí?) que es aquella de concebir al chamanismo como una “tecnología espiritual” antes que un culto.

             Planteado este escenario, quizás fue un proceso inconsciente el que dio génesis a este artículo, centrando en un solo ejemplo mi teoría de la unicidad del Conocimiento. Desde, insisto, un abordaje estrictamente junguiano, propondré comprender el porqué de ciertos “rituales” chamánicos. Queda a discreción del lector suponer si esta síntesis emana como reflejo del Inconsciente Colectivo siendo, por tanto, involuntario el proceso que lleva a un individuo o una colectividad a “escenificar”, dramatizar arquetipos inconscientes o si por el contrario es un proceso absolutamente volitivo donde ex profeso se re-crea el Orden Cósmico en el Orden Litúrgico para alinear en ese eje el Orden Psíquico. Pues de ello estoy escribiendo. El “axis mundi”, el Árbol que en todas las culturas antiguas metafóricamente une el Cielo con la Tierra sería la expresión simbólica de una “conexiòn” representativa de lo Macrocósmico en lo Microcósmico y, conociéndolo y ritualizándolo, en algún punto intermedio, la Mente y el Espíritu se “sintonizan” es decir, se ordenan y alinean con ambos polos. Y así, ese Orden Trascendente e imanente se proyecta en el Orden interior del individuo y, por carácter transitivo, en su vida cotidiana.

El Círculo, la Rueda de Medicina y las Danzas del Sol

             Entre los pawnees del norte de Kansas y del sur de Nebraska, durante el ceremonial de Hako, el chamán dibuja un círculo con la punta del pie. Según la interpretación indígena, el círculo representa un nido y se dibuja con la punta del pie porque el águila construye su nido con sus garras. Aunque estamos imitando al pájaro que hace su nido, hay otro significado para esta acción; pensamos en una Mente Creadora haciendo el mundo para que la gente viva en él. La lógica era que si se iba a una alta colina y se mira en derredor se verá que el cielo toca la tierra en todas partes y dentro de este círculo vive la gente. De modo tal que los círculos que se han hecho no son sólo nidos, sino también representan el círculo que la Deidad ha hecho para señalar el lugar en que vivan los pueblos. Los círculos concéntricos, en tanto, señalarán al grupo emparentado, el clan, la tribu.

            El cielo descansa en las cuatro esquinas (“rumbos”) de la Tierra (tantas veces representadas por tortugas, gigantes, enanos, elefantes, etc.) De aquí la importancia mística del problema de la cuadratura del círculo: contiene el secreto de la transformación de las formas celestes en terrenas. Aquí se comprende fácilmente, por ejemplo, por qué en la Toltecayotl o Mexikayotl (Conocimiento Ancestral tolteca o mexika) estos cuatro rumbos, el número cuatro en sí, o los Cuatro Acuerdos, tienen un significado profundo particular.

Danza del Sol alrededor del Árbol
Danza del Sol alrededor del Árbol

        

Vista parcial de una Danza del Sol
Vista parcial de una Danza del Sol

    La Geometría Sagrada o, más bien, su práctica, se basa en la realización de operaciones mentales, movimientos, posturas que representan principios sutiles manifestados geométricamente. Quienes no la conocen y la suponen apenas un delirio basado en creencias sin fundamento, deberían enfocar su atención intelectual en conocer el principio basal que no es otro que la Ley de Correspondencia. En lo personal, hemos tratado de contribuir a superar este vacío conceptual generando un curso gratuito de Geometría Sagrada disponible para todo público. Y volviendo al punto, entenderemos mejor prácticas milenarias como las Danzas del Sol, de cuya particular experiencia ya he referido en su oportunidad, y que implica trabajar en danzas (qué duda cabe, otra representación geométrica trascendente cuando es hecha con sentido espiritual[1]: ese Círculo alrededor del Árbol es un ejercicio de Geometría Sagrada, para alinear nuevamente nuestra vida cotidiana –que no es más que la expresión material de nuestra Vida Psíquica- con el Orden Universal.

            Y se logra.


[1] En este punto me permito acotar una reflexiòn: hago una necesaria distinción entre “danza” y “baile”, toda vez que puede entenderse a la primera como imbuida de un sentido trascendente y la segunda, sólo con fines sociales o de divertimento. El segundo pierde no sólo la connotación espiritual, por la misma energía puesta en acciòn (y desprovista de sentido trascendente) puede empujar a espíritus débiles o psiquis desorientadas a actitudes de pérdida de control mental o moral. En el mismo sentido que los enteógenos, o drogas naturales, desde el tabaco al peyote, la ayahuasca, el cebil, la marihuana: dentro de un cuidado contexto espiritual son activadores de niveles de percepción. “Desacralizados”, es decir, consumidas por divertimento o sociabilidad,  generan respuestas degradantes y adictivas).

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